El Mundo es un Diamante
Abreu, estupendo refuerzo Angelino Con tal de complacer a su familia en un día muy especial, un padre visita el supermercado en busca del bistec más caro, pasando sin darse cuenta, una y otra vez, por la despensa donde está a la vista un platillo menos costoso aunque igual de exquisito. Pero después [...]
Abreu, estupendo refuerzo Angelino
Con tal de complacer a su familia en un día muy especial, un padre visita el supermercado en busca del bistec más caro, pasando sin darse cuenta, una y otra vez, por la despensa donde está a la vista un platillo menos costoso aunque igual de exquisito.
Pero después de un buen rato, concluye que la mejor alternativa es la más económica porque significa tanto la mejor distribución del presupuesto como la cena exquisita para los dueños de su corazón.
Más o menos eso fue lo que le pasó a los Angelinos de Los Angeles en Anaheim con Mark Teixeira y Bob Kelly Abreu, mejor conocido en las Grandes Ligas como Bobby Abreu, con miras a la temporada de las Grandes Ligas del 2009.
A la familia (la siempre exigente fanaticada) había que complacerla sin arriesgar el bolsillo en el supermercado (la libre agencia) y por eso el padre (el gerente general Tony Reagins) pasó por alto uno de los bistecs más caro entre todos los peloteros disponibles (Teixeira) para seleccionar más tarde un manjar a menor precio (Abreu) que lo ayudará a preparar una cena estupenda (el título de la División Oeste de la Liga Americana) y quizás hilvanar el segundo pase a la Serie Mundial en la historia de la franquicia radicada a pocos metros del Reino Mágico de Disneylandia.
No, esto no es un trabalenguas, una adivinanza, ni mucho menos es el intento de inventar algún chiste como para hacer reír como lo harían a carcajada batiente Mickey Mouse o el Pato Donald, famosos personajes de la compañía que fue hace poco la dueña de los Angels.
Porque véalo como lo vea uno desde el punto de vista netamente beisbolero tiene que llegar a la conclusión de que la firma de Abreu por solamente $5 millones pudiera constituirse en uno de los aciertos más grandes de la novena dirigida por Mike Scioscia.
Claro está, uno no puede cuestionar el valor de Teixeira, tremendo profesional que fue firmado por los Yankees de Nueva York por ocho temporadas y $180 millones. Después de todo, el ex pelotero de los Angelinos es relativamente joven a sus 29 años de edad, suele batear 30 ó más jonrones y remolcar 100 ó más carreras, y es un excelente defensor de la primera base.
No obstante, la impresionante hoja de servicios de Abreu lo acredita como un pelotero que será tan útil a los Angelinos en el 2009 de lo que hubiera podido serlo Teixeira a corto plazo. A favor de dicho inicialista ambidextro está la diferencia de edad que existe entre ambos, pero no hay duda de que la tropa californiana puede salir beneficiada tomando en cuenta el rendimiento del venezolano y el monto de la inversión para adquirirlo.
A sus 35 años de edad -los cumple el 11 de marzo, justo cuando Venezuela celebrará en Toronto su partido final de la primera ronda en el Clásico Mundial, Abreu no ha dado la más mínima señal de que esté dispuesto a bajar el ritmo en una trayectoria de altos quilates en la meca de la pelota iniciada en 1996 con la franela de los Astros de Houston.
El nativo de Turmero, población de alrededor de 55,000 habitantes ubicada en el estado Aragua -a unos 110 kilómetros al este de Caracas-, lleva siete temporadas seguidas con un centenar de carreras impulsadas o más, amasa un promedio de por vida de .300 y es siempre un peligro para las baterías contrarias en las almohadillas, al punto de que ha robado 20 ó más bases en los últimos 11 años.
Es cierto que Teixeira cuenta con más dinamita en el bate y por eso de inmediato se va a convertir en un niño mimado de la afición neoyorquina, pero Abreu no es necesariamente un pancito de azúcar a la hora de que su plantel necesite una conexión de largo metraje, ya que sin ser un jonronero nato ha pegado 20 ó más vuelacercas en ocho ocasiones, amén de sacudir 40 dobles en siete oportunidades.
Por si fuera poco, este especialista en meter líneas secas y largas entre los jardineros contrarios trae consigo un porcentaje de embasamiento de por vida de .405 y es uno de los artilleros más pacientes del béisbol, lo cual se refleja en el hecho que ha recibido 100 ó más boletos en nueve de las últimas 11 campañas. Debido a esa eficiencia a la hora de trabajar la cuenta de bolas y strikes, su inteligencia y rapidez para robar bases, y su capacidad para desplazarse de primera a tercera con un sencillo -a Scioscia le encanta ese tipo de pelotero-, ha anotado 98 ó más rayitas en sus últimas 11 contiendas.
Sobre todas las cosas, Abreu es uno de esos peloteros que siempre se parten el pecho por su equipo, bien sea en la Liga Nacional como en la Americana.
No hay duda de que este artillero zurdo enfrenta una serie de retos a la hora de encarar su 14ta temporada en la Gran Carpa y ciertamente necesitará salir airoso de ellos si aspira a obtener en el futuro ese jugoso contrato de $48 millones por tres temporadas que no quisieron darle en el reciente mercado beisbolero, no por bajo rendimiento sino por la combinación de la cruenta recesión con el hecho de que no había demasiado demanda por los defensores de los jardines izquierdo y derecho.
Primero que nada, Abreu, clásico defensor del prado derecho, tendrá que acostumbrarse al izquierdo porque la posición 9 del diamante le corresponde al estelar dominicano Vladimir Guerrero, el alma de la alineación de Scioscia. Una vez le coja el pulso a su nueva posición, las dos estrellas latinoamericanas confeccionarán uno de los cuerpos de guardabosques más seguro de la Gran Carpa junto al central Torii Hunter, ganador del Guante de Oro en cada una de las temporadas de la Liga Americana desde el 2001,
Segundo, el ídolo moderno de los Leones del Caracas cuando solía ponerse el uniforme número 53 al servicio de esa popular divisa de la pelota invernal venezolana, bateará de segundo en el orden, lo cual implica que disfrutará de menos oportunidades de impulsar carreras y de paso su porcentaje pudiera sufrir un duro golpe por todos los turnos en los que su misión será primordialmente adelantar al primer bate Chone Figgins para ponerlo en posición anotadora aunque fuera con un roletazo al cuadro.
Ya Abreu sabe cuál será esa doble función a la defensiva y a la ofensiva, y la acepta con una sonrisa a flor de labios porque le entusiasma la idea de pertenecer a una divisa que ha competido en la postemporada en cinco de las siete campañas más recientes.
Además, si de superar retos se trata, está hecho a la medida de la batalla. Era necesario demostrarle su valía al mundo beisbolero en 1997, cuando los entonces Devil Rays de Tampa Bay lo seleccionaron en el draft de expansión solamente para canjearlo minutos después a los Phillies de Philadelphia, pero el hombre a quien apodan “Comedulce” probó su calidad con el elenco de la Campana de la Libertad. Era también imperativo que pudiera salir airoso en una metrópoli donde han fracasado muchas estrellas, luego de ser canjeado a Nueva York en la transacción en la que estuvieron envueltos seis peloteros a mediados de la justa del 2006, y el sudamericano salió airoso con creces de esa encomienda.
Y si bien es cierto que sus números personales pudieran ser impactados como segundo bate de los Angels también será verídico que la luz verde que le dará Scioscia para robar le abrirá las puertas a un posible 20-20 en bases estafadas y jonrones por novena vez en su trayectoria.
Sí, es cierto. Los Angelinos prefirieron no abrir sus alforjas de par en par con el fin de comerse un bistec bien caro al dejar irse a Teixeira a los Yankees, pero disfrutarán en el 2009 de un menú rico en proteína beisbolera gracias a un jugador de la talla de Abreu para redondear su alineación de postín en ruta a una nueva cita con la postemporada… y quizás con el Clásico de Octubre.
Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.



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Comentarios escritos por nuestros lectores
Cristina dice:
Este articulo me encanto!! <3