“El Mundo es un Diamante” Los A’s cruzan los dedos por Chávez
No hay duda de que Giambi y Holliday incrementarán el potencial del ataque de Oakland
En un esfuerzo por robustecer su anémica ofensiva, los Atléticos de Oakland adquirieron al estelar jardinero Matt Holliday, convirtieron en hijo pródigo a Jason Giambi, y hasta le dieron vigor a su banca con Nomar Garciaparra, dos veces campeón de bateo de la Liga Americana.
Pero si desean competir de tú a tú con los Angelinos de Los Angeles en Anaheim por los máximos laureles de la División Oeste del Joven Circuito necesitarán que el tercera base de ascendencia mexicana Eric Chávez pueda volver de entre sus cenizas como el Ave Phoenix en el 2009.
Chávez, uno de los antesalistas más completos de las Ligas Mayores en el comienzo del Siglo XXI, trata de reverdecer laureles con los Atléticos luego de someterse a su cuarta operación en menos de un año, llevada a e efecto el pasado 13 de agosto.
No hay ninguna duda de que, cuando está saludable, Chávez es de ese tipo de pelotero que puede cargar con el resto del equipo. Por eso, si puede consolidarse de nuevo como antesalista titular, conformará con Holliday, Giambi y Jack Cust un tremendo cuarteto de bateadores de fuerza, capaz de sumar alrededor de 120 cuadrangulares entre los cuatro.
Con Chávez, Holliday, Giambi y Cust en el corazón de la alineación, más la presencia del paracorto colombiano Orlando Cabrera, y la reafirmación del jardinero central Ryan Sweeney y del receptor Kurt Suzuki, dos peloteros que brillaron en el 2008 en su primera temporada completa como titulares en el Béisbol de Lujo, la ofensiva de los Atléticos estará en condiciones de contrarrestar a palo limpio la falta de madurez de su rotación de lanzadores abridores.
¡Y bien que le hace falta batear a los A’s! En el 2008, la ofensiva de Oakland dio pena, por cuanto fue última en la Liga Americana en renglones clave como el promedio colectivo (.242), carreras (646), carreras impulsadas (610) e imparables (1,318).
La Liga Americana tuvo 18 bateadores con 90 ó más carreras impulsadas en el 2008. Cust lideró a los A’s apenas con 77. ¿Hace falta otro ejemplo para ilustrar esa carencia de productividad de los A’s?
No hay duda de que Giambi y Holliday incrementarán el potencial del ataque de Oakland, pero Chávez multiplicará el dolor de cabeza para los serpentineros contrarios.
Los números no mienten. A sus 31 años de edad, Chávez suma 229 palos de vuelta entera en las Ligas Mayores y ha impulsado más de un centenar de carreras por temporada en cuatro ocasiones.
Por si fuera poco, sus seis Guantes de Oro apenas son superados por el legendario Brooks Robinson (16) entre todos los seres humanos que han custodiado la esquina caliente en la historia del Joven Circuito.
Sin embargo, debido a las inclemencias de las lesiones, Chávez ha dejado de ser en las temporadas más recientes ese pelotero solvente con el que se puede contar con la misma seguridad que depositar los ahorros en un banco suizo. En el 2008 apenas pudo intervenir en 23 encuentros y en las dos campañas más recientes solamente ha totalizado 113 cotejos.
Por eso, la franquicia que tiene su hogar en el Coliseo de Oakland cruza los dedos por la completa recuperación de un hombre cuya salud es el arma de doble filo que puede regir no solamente una actuación sólida de su equipo sino el destino de la división más pequeña de las Grandes Ligas que se ha puesto al alcance del mejor postor debido a las lesiones recientes sufridas por el dominicano Ervin Santana y John Lackey, los dos principales serpentineros abridores de los favoritos Angelinos.
Con Chávez en condiciones de jugar como él sabe hacerlo, los Atléticos nunca bajaron del segundo puesto de 1999 al 2006, ambas temporadas inclusive. En ese lapso, ganaron la División Oeste de la Liga Americana en cuatro ocasiones y fueron el Wild Card en una oportunidad. En contraste, en las dos campañas más recientes, la novena apenas triunfó en 76 y 75 encuentros, respectivamente.
Jornadas como la del pasado 27 de marzo tienen un enorme significado para la franquicia norcaliforniana. Ese día, el cuadro titular de los A’s jugó simultáneamente por primera vez en un partido de la Liga del Cactus, con Giambi (1b), Mark Ellis (2b), Cabrera (ss) y Chávez en acción. Ese es un buen presagio para la temporada.
Ya Chávez había dado algunos pasos que hicieron sonreír a la gerencia capitaneada por Billy Beane, al jugar cuatro episodios en las Ligas Menores el 24 de marzo.
Hasta entonces, llevaban a Eric con pies de plomo, con mucho cuidadito, en el campamento de la novena dirigida por Bob Geren.
No es que hubiera estado descansando por completo desde que lo operaron del hombro derecho. Todo lo contrario, el pelotero nacido en Los Angeles se propuso recuperarse al ciento por ciento con miras al 2009 y con ese objetivo trabajó con esmero en su rehabilitación.
El tremendo bateador zurdo comentó a mediados de febrero que se sentía bien al ser uno de los primeros jugadores de posición que se reportaba al campo de los Atléticos en Phoenix. Su siguiente paso iba a ser trabajar con los disparos de un lado a otro del diamante, de tercera a primera.
La meta propuesta es jugar en 140 partidos en el 2009. No lo hace desde el 2005, cuando bateó 27 jonrones e impulsó 101 carreras.
Una cosa, empero, es la teoría y otra es la realidad. Los Atléticos le ordenaron reposo el 9 de marzo, por dolencias en la espalda sufridas dese la jornada previa. Apenas recibiría el visto para volver a batear el 20 de marzo, pero solamente haciendo swings sin pelota alguna. Retornó 48 horas más tarde a la caja de bateo y al terreno el 23 de marzo.
Pese a la falta de actividad del veterano jugador de cuadro hay motivos para el optimismo en Oakland, porque Chávez ya ha comenzado a defender su posición favorita. El 29 de marzo, penúltimo domingo previo a la temporada, consumió dos turnos, impulsó una carrera y “elevó” su promedio a .133, pero a los A’s no les importa su porcentaje de bateo sino la forma como pueda sentirse al día siguiente.
Garciaparra es un seguro enorme por si acaso Chávez necesita un tiempo más largo de lo esperado para recuperarse. El mexicoamericano acribilla la Liga del Cactus con un porcentaje cercano a los .400 y el ex paracorto estelar de los Medias Rojas de Boston juega con solvencia en la esquina caliente, pero los A’s tampoco querrán poner presión extra sobre este valioso integrante de su banca para no correr el riesgo de que sufra una nueva lesión como esas que lo han atormentado en temporadas recientes.
Con Eric como titular en unos 120 de los 162 partidos de los A’s, Oakland tendrá un batallón blindado a la ofensiva, y una defensa de altos quilates en la mayoría de sus posiciones, porque su línea central, conformada por Suzuki, Cabrera, Ellis y Sweeney, ya se vislumbra como una de las más solventes de la Liga Americana, y con un Chávez saludable en la esquina caliente serán pocos los roletazos que puedan pasar vivos por esos predios.
Ese sí condicional será el barómetro de un equipo que busca su primera temporada ganadora en la era de Geren. No hay duda: para que los Atléticos sean contendores, necesitarán un retorno exitoso de uno de sus peloteros insignia.
Con Chávez sano, póngale de una vez al Oeste el sello de Oakland, pese a la calidad tremenda de los Angelinos, el pitcheo abridor juvenil de los A’s y el susto que puedan dar los dos leones durmientes Marineros de Seattle, con los cuales vuelve Ken Griffey Jr. en pos de un broche de oro para su extraordinaria trayectoria, y los Rangers de Texas, líderes la Liga Americana en bateo en el 2008.
No obstante, sin sus servicios, el sendero hacia las rosas estará repleto de espinas.
Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.


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