Quien Ganara La Liga Nacional Este?

Un gran competidor llamado Liván

El nativo de Villa Clara, Cuba, que debutó en las Grandes Ligas con los Marlins en 1996

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Quizás algunos podrán llevarse una errónea impresión de Liván Hernández por su aparente exceso de peso y a lo mejor otros pensarán que sus mejores días ya pasaron por lo abultado de su efectividad del 2008, pero de algo nunca ha existido duda: es un tremendo competidor.

Eso lo sabe el dominicano Omar Minaya, quien lo tuvo bajo su tutela cuando Hernández pertenecía a los Expos de Montreal en el 2002 y 2003. Y esa es una de las muchas razones del porqué los Mets de Nueva York lo contrataron como una especie de seguro para su rotación de abridores.

Ahora, a solamente dos semanas para que se inaugure la temporada del 2009, el gerente general de la tierra del merengue debe estar sonriendo de oreja a oreja, porque los Mets van a poder cobrar por completo ese seguro mucho antes de lo previsto. A menos que ocurra algo fuera de lo común Liván será el quinto hombre de la rotación neoyorquina.

Y el experimentado serpentinero derecho de la Perla de las Antillas estará una vez más en condición de demostrar en la lomita lo valioso que es tener experiencia y habilidad para lanzar.

No hay duda de que la recta de Liván no tiene la misma fuerza que la que exhibía en sus lanzamientos aquel jovencito que deslumbró al mundo beisbolero hace más de una década en la Capital del Sol, Miami, pero el otrora héroe de los Marlins de la Florida le va a dar a Minaya y sus Mets ese brazo tan necesitado para complementar la rotación encabezada por el venezolano Johan Santana.

El nativo de Villa Clara, Cuba, que debutó en las Grandes Ligas con los Marlins en 1996 y que en 1997 fue clave para la primera corona absoluta de la historia de esa joven franquicia al ser el Jugador Más Valioso tanto de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional como de la Serie Mundial, pudiera ser con los Mets el mejor quinto abridor de los 30 ocupantes de ese puesto en la Gran Carpa en el 2009.

La razón para ello es el alto volumen de trabajo de Hernández, quien suele devorarse una enorme cantidad de entradas, ya que promedia más de 200 innings por justa en el Béisbol de Lujo. El antillano es un canto a la profesionalidad, a quien poco le importa que su efectividad suba hasta las nubes con tal de ser de ayuda para su equipo y es por eso que su exagerado promedio de carreras permitidas es un poco engañosa para los que solamente usan esa estadística para definir la calidad de un pitcher.

El quinto abridor de un equipo suele ser uno de esos tipos que de chiripa llega al quinto o sexto episodio, pero Hernández será una delicia para el cuerpo de pitcheo de los Mets porque debido a todas las entradas que lanza evitará que los integrantes del bullpen neoyorquino tengan que trabajar en exceso. Eso va a beneficiar muchísimo al elenco dirigido por Jerry Manuel, porque si sus iniciadores promedian alrededor de siete innings por juego el plantel de relevistas pudiera llegar fresco como una lechuga a la recta final del 2009.

De la capacidad ganadora de Hernández, quien tuvo marca de 13-11 entre los Mellizos de Minnesota y los Rockies de Colorado en el 2008 pese a su efectividad de 6.05, tampoco debe quedar la menor duda.

Liván suele encontrar la senda hacia la postemporada con los diferentes equipos con los que lanza. No se puede olvidar que tuvo registro de 4-0 en aquel mágico 1997 con los peces, pero también vale recordar que intervino también en la Serie Mundial del 2002 con los Gigantes de San Francisco y también ayudó a los Diamondbacks de Arizona para que avanzasen a la Serie de Campeonato de la Liga Nacional en el 2007.

De hecho, los Mellizos estuvieron a un paso de clasificar a los playoffs del 2008, cuando fueron eliminados apenas en un partido de desempate con los Medias Blancas de Chicago por la corona de la División Central de la Liga Americana, y aunque para entonces ya Hernández había terminado la campaña con los Rockies es obvio que los Twins nunca hubieran soñado siquiera con llegar tan lejos de no ser por el hecho de que el cubano brilló con su cuerpo de pitcheo en la aurora del certamen.

En efecto, los Mellizos salieron airosos en ocho de los primeros nueve encuentros iniciados por Liván en la temporada pasada. Cuando el dirigente de Ron Gardenhire trataba de moldear su equipo con una rotación conformada por serpentineros inexpertos, era Hernández el hombre que se devoraba los episodios de trabajo con energía, habilidad y sapiencia.

A lo mejor al final de la campaña ya se le había acabado la gasolina por tantos episodios lanzados a lo largo de su carrera o a lo mejor simplemente no le estuvieron funcionando sus mejores envíos.

Quizás sea la primera de las razones el motivo por el cual los gerentes generales le sacaban el cuerpo. Es probable que por ello todavía estuviera disponible en el mercado el 12 de febrero, cuando los Mets decidieron jugársela al firmarlo por un año y alrededor de $1 millón, casi exactamente 12 meses después de que los Mellizos hicieron una inversión en él por una campaña y unos $5 millones.

No obstante, a lo mejor los Mets u otros equipos también estuvieron observándolo muy de cerca en partidos como aquel que lanzó en agosto frente a los Gigantes en San Francisco, donde se metió en un tremendo duelo de pitcheo con Tim Lincecum –a la postre ganador del premio Cy Young de la Liga Nacional- y en el que apenas fue vencido al tolerar cuadrangulares consecutivos del boricua Bengie Molina y del venezolano Pablo Sandoval.

Tim Redding, firmado como agente libre luego de una marca de 10-11 y efectividad de 4.95 con los Nacionales de Washington en el 2008, y el venezolano Freddy García, otrora lanzador de lujo en las Grandes Ligas que trata de reverdecer laureles luego de recuperarse de lesiones, parecían los candidatos ideales para disputarse ese quinto turno de Nueva York, antes de que Hernández tomase la sartén por el mango con una actuación sólida en la Liga de la Toronja.

El zurdo Jonathan Niese, gran promesa de los Mets, también estuvo entre los que fueron descartados para ese quinto turno neoyorquino, y algunos entendidos hasta asomaron la posibilidad de que el estelar dominicano Pedro Martínez, un agente libre, era el candidato ideal para esa posición.

A lo mejor Redding, García o Niese juegan papeles determinantes en el futuro en la Gran Manzana, pero por ahora el antillano –con efectividad de 3.07 en sus primeros cinco juegos, tres como abridor, en la pretemporada- estará listo para sumar datos a ese impresionante historial que incluye siete años entre los 10 mejores de su Liga en tramos lanzados y seis campañas entre los 10 grandes en juegos completos.

A sus 34 años de edad, Liván sacará a colación su pericia para sacar un out tras otro en la Gran Carpa, uniéndose de manera efectiva a la rotación cuyos cuatro lanzadores principales serán Sánchez, John Maine, el zurdo mexicano Oliver Pérez y Mike Pelfrey.

Y a lo mejor se convierte de nuevo en amuleto, esta vez con el uniforme de una novena hambrienta de triunfo que se ha quedado corta del manjar en las dos temporadas más recientes.

Hasta pronto y, por favor, nunca se pierdan la esperanza.

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