El Mundo es un Diamante: “Sugar”, impacto latino en la pantalla grande
Para solamente un puñado de ellos, empero, ese anhelo se convierte en una contundente realidad
La conquista del sueño norteamericano, ese intento de un diamante en bruto por convertirse algún día en una estrella de la magnitud de Pedro Martínez o Sammy Sosa, es la meta de tantos y tantos jóvenes humildes nacidos bajo el calor de nuestra querida Latinoamérica.
Para solamente un puñado de ellos, empero, ese anhelo se convierte en una contundente realidad. Para muchos, la esperanza es lo último que se pierde.
Bajo esos parámetros se teje la trama de “Sugar”, una película que describe esa búsqueda del sueño norteamericano que no siempre termina con un anillo de la Serie Mundial.
Protagonizada por Algenis Pérez Soto, un joven dominicano quien a su debido tiempo también soñaba con un futuro lleno de grandeza en el diamante, “Sugar” es un largometraje en español con títulos en inglés que se ha ido estrenando paulatinamente en las diferentes ciudades de los Estados Unidos.
“Esta es una película que va mucho más allá del béisbol”, describió Pérez Soto, protagonista del filme que es un apasionado a la disciplina de los diamantes desde que comenzó a practicarla a los 9 años de edad y por eso comprende muy bien la temática de la obra cinematográfica escrita y dirigida por Anna Boden y Ryan Fleck.
“Sugar” comienza en una academia beisbolera en San Pedro de Macorís, cantera de tantos estelares peloteros quisqueyanos, donde un supervisor de instructores -interpretado por el otrora lanzador estelar José Rijo- trata de inculcarle la importancia del trabajo fuerte a toda una legión de jóvenes sedientos de recibir una oportunidad de viajar a la Tierra del Tío Sam en búsqueda de fama y fortuna.
“José demostró tener tanto carisma y encanto que no podíamos dejarlo fuera de la película”, subrayó Fleck en torno a Rijo, quien originalmente fue contratado como consultor beisbolero, pero a la larga se quedó con el papel del Coach Alvarez. “Nos contó una tonelada de historias de sus días como lanzador. Y de paso jugó [entre otras franquicias] con los Atléticos de Oakland, mi equipo favorito”.
La cinta narra la historia del joven lanzador Miguel “Azúcar” Santos, interpretado por Pérez Soto, quien desde muy jovencito soñaba también con el Béisbol de Lujo, pero que a la larga obtuvo su boleto al primer plano a través de la pantalla grande.
“Nunca estuve en una academia cuando era pelotero”, recordó Pérez Soto, quien actualmente tiene 20 años de edad. “Gracias a esta película, he podido conocer a mucha gente, dentro y fuera de los terrenos”.
Su personaje, Santos, se da cuenta bien pronto de que no todos los jóvenes que aspiran a ser firmados pueden lograr su anhelado objetivo, pero se gana el derecho a jugar en las Ligas Menores.
El ascenso a la pelota norteamericana viene a un altísimo precio. La separación de sus seres queridos y la ansiedad de tratar de abrirse paso en un mundo donde la cultura, costumbres e idioma edifican barreras que en algunos casos son insuperables, van haciendo mella en el joven serpentinero.
Por ejemplo, Miguel se ve obligado a comer todos los días el mismo platillo, por no saber cómo pedir algo diferente en el restaurante respectivo. Este drama ha sido vivido una y otra vez por muchos peloteros de la vida real al llegar a los Estados Unidos desde Latinoamérica.
“La de Miguel es una historia honesta”, aseguró Jamie Patricof, uno de los coproductores de la película. “No se trata de un joven que sale de la barriada directamente a las Grandes Ligas. Se trata de la persecución de anhelos y pasiones. A la vez, subraya la importancia de que el sueño que se busque sea realmente el que uno más desea “.
Al principio, se multiplican los éxitos para Santos en el diamante, pero el temor al fracaso se agiganta cuando es dejado en libertad uno de sus compañeros de equipo y cuando al propio joven lanzador le cuesta trabajo lidiar con el drama de una lesión.
Es entonces cuando surge la alternativa de buscar el sueño norteamericano a través de otros caminos, no necesariamente dentro de las líneas de cal.
El alcance de ese sueño es logrado por “Azúcar”, pero los que tengan la oportunidad de disfrutar de esta entrega de Sony Pictures Classics que fuera presentada en los festivales de Sundance en Utah -donde se produce la reunión conceptuada por muchos entendidos como la más significativa del cine independiente de los Estados Unidos- y Toronto, se darán cuenta de que no siempre el éxito se produce en el resplandor del Yankee Stadium.
Por otra parte, para Pérez Soto es factible que “Sugar” le abra el camino a un mundo diferente como estrella de lujo en la pantalla grande, luego de que cultivase su amor por el béisbol como un joven jugador de cuadro en la República Dominicana.
Para el rol de Miguel, Algenis -cuyo nombre se escribe con “l” y no con la “r” acostumbrada en muchas regiones latinoamericanas- tuvo que competir con alrededor de 600 jovencitos que aspiraban a lograr ese papel en los ensayos para reparto o “casting” respectivo, realizados tanto en diferentes ciudades de los Estados Unidos como en territorio quisqueyano.
“Trabajé bien duro para ganarme ese puesto”, comentó Pérez Soto para los lectores de beisbol.net en Oakland, donde presenció parte de un juego entre los Atléticos y los Medias Rojas de Boston en la cabina de transmisión de Spanish Béisbol Network. “Para ese momento yo estaba trabajando en el ‘front desk’ [recepción] de un hotel en la República Dominicana”.
Gracias a su rol protagónico en “Sugar”, Pérez Soto ha podido conocer a muchas estrellas del béisbol, entre ellas su paisano David Ortiz, bateador designado de los Medias Rojas, a quien le encantó esa película. Ortiz felicitó al joven actor con un abrazo cerca de la caja de bateo del Coliseo de Oakland.
A lo mejor “Sugar”, filmada en Arizona, Iowa, Nueva York y la República Dominicana, es el salto de la Triple “A” a las Ligas Mayores para Pérez Soto como actor, interpretando quizás otros roles tanto dentro o fuera de la temática deportiva, pero por lo pronto este joven logra su propio sueño norteamericano.
Quizás Pérez Soto tenga el prototipo ideal para interpretar algún día el papel de un joven Roberto Clemente. Quizás pueda ser el laureado Denzel Washington el candidato exacto para llevar a la pantalla a la gran figura de la pelota latinoamericana en sus años estelares en el Béisbol de Lujo. Sea como fuera, ¿Quién no quisiera ver una excelente película sobre el inolvidable pelotero de la Isla del Encanto?
Por ahora, “Sugar” es un filme que se le recomienda a todo amante del béisbol, especialmente a los que admiran el esfuerzo de la juventud latinoamericana que trata de labrarse un nombre en el diamante, camino que a veces comienza con un contrato por un puñado de dólares, primer paso de un hermoso sendero a la fama o a una humilde carpintería de La Gran Manzana.
Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.
fotos cortesia de: Michael Zagaris.


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Comentarios escritos por nuestros lectores
Lili garcia dice:
Me encanto rl trama de la pelicula, sobre todo me llego al corazon es algo por lo k todos pasamos cuando llegamos a este pais con la ilucion de conseguir el tan anhelado sueno americano.