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El Mundo es un Diamante: Cruel es el destino con Adenhart

Dios tendrá ahora a Nick en su seno, como parte de una selección beisbolera privilegiada.


Nick Adenhart se sentía muy orgulloso de recibir la mayor oportunidad de su vida como lanzador profesional. Irónicamente, ese mismo chance de abrirse camino en el Béisbol de Lujo le tendría deparada una cruel cita con el destino.

A sus 22 años de edad, la vida le sonreía al joven de Silver Springs, Maryland, que se ganó el puesto como abridor de los Angelinos de Los Angeles de Anaheim debido a las lesiones de los estelares John Lackey y el dominicano Ervin Santana, y la ausencia del venezolano Kelvim Escobar, quien también se recupera, pero no estará listo para ayudar a su equipo hasta el mes de mayo.

Y Adenhart, fallecido trágicamente menos de dos horas después de iniciar la temporada como tercer abridor del dirigente Mike Scioscia, supo ganarse tanto el puesto en la rotación como el respeto de tirios y troyanos en la organización de los Angelinos.

Poseedor de una curva devastadora y un enorme deseo de probarle su valía al equipo, Adenhart no había disfrutado de un debut muy sonriente en las Ligas Mayores. Los Atléticos de Oakland le pegaron nueve hits y le marcaron cuatro carreras en 5.2 episodios el 12 de mayo del 2008. En sus únicos tres juegos en la Gran Carpa en la campaña pasada tuvo registro de 1-0, pero una efectividad de 9.00.

De hecho, el año pasado en la Triple “A” no sobresalió con la sucursal de los Angelinos en Salt Lake City, ya que tuvo marca de 9-13 con efectividad de 5.76.

A sus 22 años de edad, empero, se propuso reivindicarse en el 2009 y con ese objetivo experimentó una pretemporada de altos quilates en la Liga del Cactus.

Si existía la oportunidad de hacer el grado, él iba a trabajar intensamente para ganársela. Y así lo hizo.

Cuando logró su objetivo, todos sus compañeros lo aceptaron con orgullo como tercero de a bordo de la rotación, detrás del zurdo Jon Saunders y el derecho Dustin Moseley.

Por si fuera poco, Adenhart debutó a lo grande en su primer y único juego de la temporada del 2009 en el estadio de la “A” gigantesca de Anaheim ante el mismo equipo que lo había castigado un año antes en su primer encuentro en el Béisbol de Lujo.

Durante seis episodios, puso a comer en su mano derecha a una toletería que ha mejorado mucho de una temporada a otra. No le hicieron carrera alguna en seis episodios brillantes, en los que ponchó a cinco artillleros. La reacción de Oakland de seis anotaciones en dos entradas ante el cuerpo de relevo de los Angelinos la arruinó la que hubiera sido la segunda victoria de su trayectoria en la Gran Carpa, pero dejó una impresión grata, una buena carta de presentación para el futuro.

Sin embargo, ya no habrá porvenir para el jovencito que debutó en el béisbol profesional en el 2005 y que tuvo marca de 37-28 en las Ligas Menores.

Un conductor que extraoficialmente se comió una luz roja al manejar en condiciones de ebriedad, embistió con su auto contra el vehículo en el que se transportaban Adenhart y tres acompañantes. Tres seres humanos perdieron la vida en ese percance. El responsable del accidente, que ya tenía historial de manejar por encima del nivel de consumo de alcohol permitido en California, se dio a la fuga a pie, pero fue capturado 30 minutos más adelante.

El accidente ocurrió aproximadamente a las 12:24 a.m. del jueves. Quince minutos más tarde después de que el automóvil en el que era pasajero fuera lanzado violentamente contra un poste telefónico, Adenhart pasó a mejor vida en el Centro Médico California-Irvine.

El destino le había jugado una horrible pasada, después de sonreírle con lo que aparentaba ser una oportunidad dorada.

Obviamente, las Grandes Ligas pospusieron la realización del cuarto juego de la serie entre los Atléticos y los Angelinos. Jugarlo habría sido un acto enorme de insensibilidad.

A lo largo de la jornada posterior al accidente, se produjeron manifestaciones de duelo por la memoria de Adenhart tanto en Anaheim como en los diferentes parques de las Grandes Ligas.

Scott Boras, agente del lanzador, no pudo evitar irrumpir en llanto al ser emisario de las palabras de dolor de la familia del lanzador fallecido.

“Los padres de Nick, Jim y Janet, desean comunicarle a toda la organización de los Angels que …”, comentó Boras, antes de que voz fuera entrecortada por le emoción. “Era un gran muchacho. Le había dicho a su padre que mejor estuviera presente en su debut con los Angelinos en el 2009 porque presentía que iba a ocurrir algo muy especial”.

“Su familia tiene que haberse sentido muy orgullosa de éste joven tan especial”, manifestó Scioscia. “Era un privilegio estar alrededor suyo”.

En todos los rincones del mundo beisbolero se produjeron manifestaciones de dolor.

Bruce Bochy, manager de los Gigantes de San Francisco, lucía consternado en su oficina del A&T Park antes del partido de su equipo ante los Cerveceros de Milwaukee. Bochy vivió una experiencia muy similar en el 2002, cuando era manager de los Padres de San Diego y uno de sus jardineros, Mike Darr, pereció en un accidente automovilístico en Arizona.

“A uno se le parte en dos el corazón”, comentó Bochy, presa de la emoción. “Un muchacho [Adenhart] de apenas 22 años de edad se va y de esa manera tan trágica. Será bien difícil para los Angelinos lidiar con esa situación. Fue bien duro para todos nosotros [los Padres]. A mí nunca se me olvidará. Lo recuerdo cada vez que paso por la intersección del accidente [de Darr]“.

No obstante, la vida continúa y la temporada proseguirá, con mucho dolor y emoción, por supuesto, para unos Angelinos que le dedicarán lo máximo de sus esfuerzos al joven que fuera su compañero.

Adenhart siempre estará en los corazones de los Angelinos, que lo recordarán con un distintivo especial en sus uniformes, en los que ya le rendían tributo al asistente especial a la gerencia general del elenco y antiguo piloto de las Grandes Ligas, el caballeroso cubano Preston Gómez, fallecido a comienzos año luego de no haberse recuperado nunca de un accidente sufrido en la primavera del 2007.

Dios tendrá ahora a Nick en su seno, como parte de una selección beisbolera privilegiada. Sus curvas de lujo las tirará en un diamante muy especial, mientras aquí se recuerda todo lo que prometía en el mejor béisbol del planeta.

Que en paz descanses, Nick Adenhart.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.


Manolo Hernández-Douen lleva más de 37 años como periodista deportivo, columnista y editor. Es miembro Honorario Vitalicio de Baseball Writers of América (BBWAA). Manolo Hernández-Douen is closing in on 40 years as a journalist, sportswriter, columnist and editor. He is a Lifetime Honorary member of the Baseball Writers Association of America (BBWAA).

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