Quien Ganara La Liga Nacional Este?

El Mundo es un Diamante: ¿Cómo curar una herida tan grande?

Sé que él hizo algo incorrecto y nadie está tratando de tapar eso


Es fácil, bien fácil, hacer leña del árbol caído, olvidar todo lo grande que pudo o puede ser un habitante de este mundo, porque ha cometido una equivocación por muy garrafal que sea.

Valga usar esa frase para traer a colación el caso de Manny Ramírez, el hombre del momento en el Béisbol del Lujo, no por haber sacado la bola con las bases llenas sino por haber incurrido en el pecado mortal de usar una sustancia prohibida.

Es imperdonable que un atleta profesional manche la integridad de su deporte, pero es importante, ahora más que nunca, tratar de poner todo en perspectiva, para tratar de entender el porqué de muchas cosas y tratar de responder a la pregunta que tanto nos duele por dentro:

¿Cómo curar una herida tan grande?

La herida que Ramírez ha dejado es enorme y no puede ser justificada.

Por su equivocación, deja mal parada a toda una organización que tuvo fe en él, desde el más humilde de los aficionados hasta el propietario de la franquicia, amén del béisbol mismo.

Si tenía un problema físico tan grave que le urgía usar cierta sustancia o médico para subsanarla, debió consultar primero, asegurarse al ciento por ciento de que no violaba la lista de los medicamentos prohibidos.

Inclusive debió asesorarse con su agente, que tanto ha invertido en estudios de estadísticas para inflarle el valor en el mercado de cada uno de sus pupilos y que lo menos que puede hacer es asegurarse de que sus representados no metan la pata de una manera tan escandalosa.

Pero ahora hay que responder necesariamente a una interrogante contundente:

¿Debemos asumir que cada uno de sus actos ha sido manchado por sustancias prohibidas?

Y mucho cuidado con la respuesta. Porque un sí absoluto puede significar que podemos comparar un caso con otro y por ende que debemos borrar dos décadas completas de las Grandes Ligas, con estadísticas, récords, títulos individuales y colectivos, etc, etc, etc.

Los esteroides han sido el cáncer beisbolero de fines del Siglo XX y comienzos del XXI, así como lo fueron en su debido tiempo las apuestas ilegales, las anfetaminas, la cocaína y en un menor grado, las largas noches de parranda.

Cada época supo lidiar con sus propias barreras y nosotros vamos a tener que aprender a enfrentarnos con cada una de estas situaciones, individual o colectivamente.

Por ejemplo, si nos atrevemos a asegurar que Ramírez siempre ha jugado ayudado por sustancias prohibidas, entonces ¿Dónde quedan parados los Medias Rojas de Boston, a los que ayudó a ganar dos Series Mundiales a palo limpio?

Y los que respetaron a Manny cuando fue el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial del 2004 nunca pueden pensar ahora que toda su carrera ha sido un fraude.

Estamos seguros de que si alguien le pregunta a hombres llenos de integridad como su actual mánager, Joe Torre, quien lo conceptúa como el mejor bateador derecho que ha visto en su vida, o al instructor dominicano Manny Mota, quien nunca se ha cansado de elogiar la disciplina y la profesionalidad de Ramírez como bateador, le darán la misma respuesta hoy que la que brindaron el año pasado sobre el artillero dominicano.

Por supuesto, ellos, como cualquier profesional de la pelota, desde el carga bates hasta el más alto magnate, coincidirán en que Manny nunca debió incurrir en semejante equivocación.

“Sé que él hizo algo incorrecto y nadie está tratando de tapar eso, pero también sé que él también lo lamenta”, le dijo Torre a la prensa en Los Angeles.

Puede estar usted también seguro, apreciado lector, que todos sus compañeros de equipo van a sentir el mismo respeto por su líder, una vez retorne al diamante con los Dodgers, si es que acaso no decide retirarse amargado por la vergüenza que debe estar sintiendo ahora.

“De él pienso lo mismo ahora que antes”, aseguró el estelar paracorto colombiano de los Atléticos de Oakland, Orlando Cabrera, quien fuera compañero de equipo de Ramírez en aquel 2004 en el que Boston ganó su primera Serie Mundial desde 1918.

“Lo que le pasó le puede ocurrir a cualquiera”, subrayó Cabrera. “Lo más rápido que podamos comprender eso, lo más rápido que podamos entender todo lo que está pasando en el béisbol.

“Manny me ayudó muchísimo en todo, dentro y fuera del terreno”, expresó Cabrera para los lectores de béisbol.net frente a su compartimiento en el club house de los Atléticos. “Me dijo tantas y tantas cosas que pueden ayudarte como pelotero y en la vida misma, ayudarte a madurar rápido”.

Cabrera le sale al paso a todo el que crea que Ramírez necesita de una jeringuilla para hacerle la vida de cuadritos a los lanzadores.

“No creo que lo haya hecho en ningún momento con la intención de mejorar su rendimiento”, acentuó el paracorto que ha ganado dos veces el Guante de Oro por su pericia a la defensiva.

¿Podemos encontrar respuestas adversas a la convicción de uno de tantos peloteros que han sido ayudados dentro y fuera del diamante por el hombre que está hoy en tela de juicio?

Probablemente sí. Mucha gente aún no le perdona por su supuesto comportamiento inestable en Boston y tratará quizás de unir una cosa con la otra. A lo mejor también es fácil olvidar que éste mismo pelotero ha guiado a la postemporada a todos los equipos con los que ha jugado.

No hay duda de que Ramírez es culpable de ser torpe, pero no lo juzguemos hasta que vuelva a repartir palos, a cerrar su carrera cargando de nuevo a su equipo sobre los hombros, dando cátedra de profesionalidad en el cajón de bateo, mostrando su ética de trabajo en la preparación física y mental, siendo una inspiración para sus compañeros de equipo, como lo fue en la recta final del 2008 para los Dodgers.

A este humilde periodista le gustaría ver que Manny le pida perdón a todos los aficionados de Los Angeles en un estadio a casa llena, y que esté dispuesto, como parte de su terapia de rehabilitación, a reunirse con niños en las escuelas, en las calles, para aconsejarles sobre lo dañino que puede ser tomar una senda errónea en el deporte y en la vida.

Prestarse a ser un ejemplo para las futuras generaciones pudiera ser su máximo jonrón.

La oportunidad de reivindicarse es de humanos. No podemos negársela a nadie. No te perdonamos, Manny, porque, equivocación o no, nos dejaste muy mal parados a todos, a fieles y a incrédulos, pero en tus manos estará levantar de nuevo la cabeza por todo lo alto.

Sólo pedimos ayuda para tratar de responder a esa pregunta que nos parte el alma: ¿cómo curar una herida tan grande?

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.


Manolo Hernández-Douen lleva más de 37 años como periodista deportivo, columnista y editor. Es miembro Honorario Vitalicio de Baseball Writers of América (BBWAA). Manolo Hernández-Douen is closing in on 40 years as a journalist, sportswriter, columnist and editor. He is a Lifetime Honorary member of the Baseball Writers Association of America (BBWAA).

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    Comentarios escritos por nuestros lectores


    jose ramirez dice:

    esto que hiso manny no tiene esplicasion como jugador con un pies en salon de la fama comete tan graves estupide sea lo que sea el tenia que consutarlo com la liga sabiendo que no estan comiendo cuento com medicamiento una estupide de su parte le vas costal su ingrecion al salon de la famaysu repustacion como el ma grande batiador a manny le deceo que diga la verda y que busque el medico para que salve su pellejo suerte mister batiador


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