El Mundo es un Diamante: Almonte mantiene vivo el fervor de su sueño
“Se lo prometí a mi mamá [Sonia Rojas, quien vive en Moca, República Dominicana] y sé que lo voy a lograr”, proclamó Almonte
La esperanza es lo último que se pierde. Esa es una famosa frase diseñada para describir a un ser humano que se aferra a un sueño con la ilusión de convertirlo en realidad.
Porque todo el mundo merece una oportunidad, pero el que no lucha por
alcanzarla es porque sabe que no es digno de ese chance.
Danny Almonte encaja como anillo al dedo en la primera frase. Y si tomamos al pie de la letra lo que dice a sus 22 años de edad, llegaremos a la conclusión de que está convencido de que merece esa oportunidad y que sabrá qué hacer con ella cuando se le presente.
“Se lo prometí a mi mamá [Sonia Rojas, quien vive en Moca, República Dominicana] y sé que lo voy a lograr”, proclamó Almonte, quien acaba de cerrar con broche de oro su trayectoria beisbolera a nivel del Junior College. “Mi meta es llegar allá arriba [la Gran Carpa]“.
Con la esperanza de ser tomado en cuenta en el draft o reclutamiento de talento amateur para las Grandes Ligas, Almonte se fue a estudiar a Western Oklahoma. Mientras se especializaba por dos años en justicia criminal, ganaba juegos a granel como pitcher zurdo y repartía palos con consistencia como jardinero.
Además de sobresalir en la lomita -en su partido final ponchó a 11 en siete entradas en ruta a la única victoria de su equipo en la Serie Mundial de la División II del Junior College a fines de mayo en Enid, Oklahoma-, coqueteó con los .500 de promedio en cada una de sus dos temporadas. En otras palabras, cuando no lanzaba era el terror de los serpentineros rivales.
Su dirigente agradeció a Almonte por ser un factor clave de que la casa de estudios ubicada en Altus, Oklahoma, fuera una de las cinco mejores novenas de los Estados Unidos en su respectiva clasificación en las dos temporadas más recientes, y estima que el joven zurdo tiene madera para el profesionalismo.
“Sus mejores oportunidades serán como lanzador y con un equipo de la Liga Nacional, donde también pueda usar su ofensiva”, analizó Kurt Russell, head coach de Western Oklahoma. “Es un excelente bateador, pero esperaremos a ver qué puede probar a un nivel más alto.
“No sobresale como corredor y eso no lo ayudaría mucho para ser un jugador de posición”, catalogó Russell, quien se siente orgulloso de mencionar que otros peloteros de Western Oklahoma han sido seleccionados previamente en el draft.
Angel Castro y Juan Angel Pérez, entre otros, también pasaron por el diamante de Western Oklahoma en camino hacia el profesionalismo. Russell, un ex jugador de cuadro, piensa que Almonte tendrá éxito en el béisbol de paga.
De hecho, Russell informó que hay varios buscadores de talento que están detrás de los servicios del zurdo de la tierra del merengue.
“Un par de organizaciones beisboleras están interesadas”, reveló Russell. “Algunos tienen miedo por pensar que [su adquisición] les daría una publicidad negativa”.
Esa publicidad es un reflejo de lo que ocurrió hace casi una década, cuando Almonte fue el protagonista de un escándalo en las Pequeñas Ligas. Después de que guió al equipo Paulino All-Stars, del Bronx, al tercer puesto en el 2001 en Williamsport, Pensylvannia, con una fenomenal actuación desde la lomita que incluyó un juego perfecto, se descubrió que tenía 14 años de edad y no los 12 reglamentarios.
Obviamente, fue el caso de un niño manipulado por adultos sedientos del triunfo a toda costa. Sea como fuera, erró, pero ¿debe pagar por ello el resto de su vida?
Esa es la pregunta que se hacen profesionales de los medios de comunicación social como Salvador “Sal” Valdez, un cineasta de ascendencia dominicana que aspira a lanzar al público el documental “En las sombras del triunfo”, con la esperanza de sacar al aire todos los ángulos del Almonte de hoy para que el público juzgue por sí mismo de una manera imparcial.
“Nos proponemos humanizar a Danny”, declaró Valdez. “Queremos demostrar que no es un muchacho malo. Queremos que la gente lo vea como es él en la realidad. Es un joven que ha trabajado durísimo para tratar de lograr su sueño y alcanzar una meta personal con la que pueda ayudar a su familia.
“Fue manipulado, pero por aquel error de ayer no tiene porqué pagar toda su familia”, prosiguió el cineasta. “Pienso que siendo latinos, somos marginados. Y tan pronto uno hace algo que no es muy correcto, somos presentados como monstruos.
“Sobre Danny solamente se dice que es un ‘cheater’, un tramposo”, subrayó Valdez, quien espera que su obra fílmica -que aspira a llevar a los festivales de cine y luego proyectarla por la televisión-, ofrezca también el ángulo de lo difícil que es hacer el grado para un atleta latino.
El documental pudiera durar unos 22 minutos, pero su extensión será quizás más larga dependiendo de la información que pueda recopilar Valdez en el draft, y a su paso por los diamantes, hablando con personalidades del deporte tanto latinas como norteamericanas.
Mientras eso ocurre, Almonte sigue trabajando duro, con la esperanza de que podrá convencer a tirios y troyanos de que merece ser considerado como un pelotero talentoso.
Por supuesto, prefiere no hablar mucho sobre aquel controversial incidente del 2001. Quiere enfocarse en lo positivo, en el futuro. La posibilidad de que no pueda hacer el grado ni siquiera pasa por su mente.
“Sé como pitchear”, dijo Almonte, desde Oklahoma. “Lo sé porque he jugado mucha pelota. He lanzado mi recta a 92-93 millas por hora y también tiro la curva, el cambio de velocidad y la slider”.
Gran parte de esa experiencia la ha hilvanado a través de su actuación a los niveles de High School, un breve paso por una liga independiente en Illinois y en Junior College.
“En el draft hay muchas posibilidades, vamos a ver qué pasa”, indicó Almonte, rebosante de optimismo. “Puedo jugar las dos posiciones, ser lanzador y jardinero. “Quiero ayudar a mi mamá, que sufre de los riñones. Necesita de un tratamiento muy costoso cada mes”.
Los números respaldan los comentarios de Almonte. En su primera temporada en Western Oklahoma promedió .497, con marca de 7-1 como lanzador y de paso conectó 14 jonrones e impulsó 77 carreras en 179 turnos. En su segunda y última campaña tuvo marca perfecta de 9-0 y efectividad de 3.72 desde la lomita -ponchó a 73 en 55.2 episodios- y bateó para .472, con 18 jonrones y 76 impulsadas en 214 turnos.
Lo más importante, empero es que desea ser juzgado por el presente y no por aquel recuerdo infantil que ya ha retirado de su cabeza.
“No le doy mente a eso”, aseguró Almonte. “Lo que pasó ya ha quedado atrás. Yo era un niño”.
Que sean los strikes que pueda lanzar en las situaciones de juego los que definan quién pueda ser Danny Almonte como pelotero. Que sea su talento, o en el peor de los casos la falta del mismo, lo que determine su futuro como beisbolista.
Si cae, será con las botas puestas, dispuesto a luchar por su sueño.
Ya pasó demasiada agua debajo de los puentes para que sea juzgado de cualquier otra manera.
Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.


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Comentarios escritos por nuestros lectores
Ramon Ruiz dice:
A los amigos caza talentos de los medias rojas de boston les pido que miren hacia cartagena colombia, hay un chico proximo a cumplir 15 años lanzador que esta tirando entre 82 y 84, me gustario verlo con ese uniforme y no con nuestro odiado enemigo.
BobMarche dice:
Thanks for the useful info. It’s so interesting