El Mundo es un Diamante: A consagrarse Carlos González con los Rockies
El debut de González con Oakland fue simple y llanamente espectacular
Los Diamondbacks de Arizona se impresionaron al verlo y los Atléticos de Oakland quedaron impactados por su talento al ascenderlo. Ahora, los Rockies de Colorado sonríen al disfrutar de sus servicios.
Con su tercera organización beisbolera en menos de 19 meses, el venezolano Carlos González tratará de probar en el 2009 que a la tercera va la vencida.
Después de convertirse en el mejor impulsor de carreras de la pelota organizada en los dos primeros meses del 2009 –remolcó 59 rayitas en 48 juegos a nivel de la Triple “A”-, viste con los Rockies una segunda franela de las Ligas Mayores con la esperanza de que sea la última.
A sus 23 años, el nativo del estado Zulia –cantera de excelentes peloteros encabezados por Luis Aparicio, representante de Venezuela en el Salón de la Fama-, es conceptuado como un beisbolista de enorme valía porque cuenta con cinco herramientas.
“El techo de lo que puede lograr Carlos está en el cielo”, elogió Jim Tracy, quien se encargó de las riendas de los Rockies el pasado 29 de mayo. “Lo tiene todo. Corre bien, puede batear para altos promedios y con poder, es un excelente jardinero y cuenta con un brazo potente”.
Las estadísticas de González en la Gran Carpa no eran deslumbrantes para el momento de iniciarse la segunda mitad simbólica de la temporada, quizás porque no estaba jugando a diario como ha estado acostumbrado a lo largo de su trayectoria.
Pero ha tenido la oportunidad de demostrar por ráfagas que cuenta con condiciones a granel para convertirse algún día en una figura latinoamericana.
Por ejemplo, cuando los Rockies estuvieron de visita en Oakland a fines de junio, brilló en todos los aspectos del juego, fildeando con espectacularidad y seguridad, retirando un corredor en el plato con un tiro magistral desde el bosque izquierdo, conectando de 7-4 (incluyendo un doblete y un triple) y desplegando su velocidad en las bases.
Tracy trata de encontrarle tiempo de juego, aún a sabiendas de que dispone de varios peloteros que merecen consideración en un cuerpo de jardineros bien profundo como el que tiene Colorado, constituido también por los veteranos Brad Hawpe y Ryan Spilborghs, el artillero zurdo Seth Smith y el rapidísimo novato Dexter Fowler.
El ascenso de González no fue un regalo divino, un favor especial ni nada por el estilo. Fue la recompensa de su arduo trabajo.
“Nos gustó lo que vimos en los Entrenamientos de Primavera y le recomendamos que necesitaba trabajar con algunas cosas en las Ligas Menores”, recordó Tracy. “Demostró lo aprendido con una fabulosa arrancada en la Triple ‘A’ y la recompensa que recibió fue su ascenso a las Grandes Ligas.
“Creo que lo que pasa es que a veces quiere hacerlo todo de una sola vez”, señaló Tracy. “Tenía una zona de strike bien disciplinada en la Triple ‘A’ y necesitamos que eso se traduzca en lo mismo en las Grandes Ligas”.
El piloto de los Rockies no es el único dirigente de las Grandes Ligas que ha quedado impactado con el talento de este bateador zurdo. Bob Geren, manager de los Atléticos, no necesitó de mucho tiempo para sumarse a la cada vez más larga lista de los que admiran al joven zuliano.
“De solamente ver lo que hace ahora, imagino de lo que será capaz en unos tres años”, subrayó Geren cuando el sudamericano fue ascendido a Oakland el 30 de mayo del 2008. “Juega de manera relajada y es así también como persona. Ya es uno de los mejores jardineros centrales de la Liga Americana”.
El debut de González con Oakland fue simple y llanamente espectacular. Sus primeros siete imparables (todos dobletes) fueron extrabases para igualar una marca implantada en 1936 por el legendario Johnny “El Gato Grande” Mize con los Cardenales de San Luis, de acuerdo a la recopilación de la firma de investigación deportiva Elias Sports Bureau.
Muchos se preguntarán que si es un pelotero tan valioso, ¿porqué se deshicieron los A’s de sus servicios? La respuesta es obvia: para recibir una estrella de la talla de Matt Holliday hay que dar bastante a cambio, y Oakland entregó a su prospecto de los jardines, al lanzador abridor Greg Smith y al cerrador Huston Street para armar su ataque con el baluarte del avance de Colorado a la Serie Mundial del 2007.
Y no tendría nada que raro que Oakland se uniera a la cada vez más larga de equipos que se equivoca con un prospecto. De hecho, el hoy estelar jardinero venezolano Bob Abreu, que pertenecía a los Astros de Houston, fue seleccionado en el draft de expansión de 1997 por los Devil Rays –ahora se llaman solamente Rays- de Tampa Bay solamente para ser canjeado minutos más tarde a los Filis de Filadelfia.
En otras palabras, Abreu fue propiedad de tres organizaciones en solamente minutos. Y ya el mundo beisbolero sabe desde hace mucho tiempo la clase de pelotero que es el actual integrante de los Angelinos de Los Angeles en Anaheim.
Algo similar pudiera ocurrir con González, siempre altamente valorado al punto de haber sido uno de los pocos prospectos #1 de dos organizaciones diferentes (Arizona y Oakland) en años consecutivos en la historia beisbolera.
“Estoy realmente entusiasmado”, subrayó González en torno a su presencia con los Rockies. “He tenido bastante oportunidad de jugar. Estuve lesionado en los Entrenamientos de Primavera y no tuve mucho chance, pero me enfoqué bastante con mi swing en las Ligas Menores y esa es mi clave: concentrarme en pegarle a los buenos pitcheos”.
La selectividad a la hora de batear tiende a ser una muralla bastante difícil para un pelotero joven y es factible que esa fuera la razón por la cual los A’s lo canjearon a los Rockies. Oakland suele pregonar el porcentaje de embasamiento como una pieza vital para su ataque y, después de todo, González promedió .388 en el 2008 en los turnos en los que puso en juego el primero o segundo envío en su contra, pero apenas .166 en los siguientes lanzamientos.
“Me siento realmente cómodo”, aseguró González, a la hora de hablar de su intenso trabajo con la zona de strike. “He tenido una buena oportunidad de probar mi habilidad. Aquí hay varios jardineros que también esperan por el chance de jugar, pero esta vez espero quedarme por más tiempo”.
La salud es siempre un factor clave en el proceso de desarrollo de un pelotero y González sabe de sobra lo que puede significar eso porque atravesó por un fuerte caso de dengue en la pelota invernal venezolana al defender el uniforme del equipo de su estado natal, las Aguilas del Zulia.
“Eso me pasó en noviembre, en una gira a Puerto La Cruz [al Oriente de Venezuela]”, recordó el jardinero. “La noche anterior había tenido fiebre, dolores de cabeza, vómitos y me tuvieron que llevar de emergencia al hospital, donde me dijeron que tenía dengue [una enfermedad tropical que acribilla prácticamente el sistema de inmunidad de un individuo y puede causar la muerte].
“A mí me dio de la mala”, explicó González, poniendo cara de preocupación. “Me tuvieron que dejar hospitalizado cuando el equipo viajó a otra gira. Cuando retorné a Maracaibo [al Occidente de Venezuela] 72 horas más tarde me tuvieron que dejar internado por más de dos semanas. Era horrible. Ha sido uno de los momentos más difíciles de mi vida. No tenía ganas de comer, y si comía algo lo vomitaba enseguida”.
Después de superar tan terrible enfermedad, una contagiosa infección viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti, el pitcheo rival tiende a ser comparativamente un oponente relativamente cómodo.
Eso lo demostró en la Triple “A”, nivel al cual quizás hubiera sido el Jugador Más Valioso en el 2009 de no haber sido ascendido a los Rockies, pero necesita probar su valía en el Béisbol de Lujo.
Y su principal arma para imponerse será siempre su enorme talento.
Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.


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