El Mundo es un Diamante: Polanco, talento multiplicado por inteligencia y constancia

Es sólido en todos los aspectos del juego y uno de los peloteros más inteligentes entre todos los que se desempeñan en las Grandes Ligas.


Plácido Polanco custodia la intermedia con la seguridad de un banco suizo y acribilla a los lanzadores con bateo inclemente, pero su aporte en el diamante va mucho más allá de galardones o altos promedios.

Es sólido en todos los aspectos del juego y uno de los peloteros más inteligentes entre todos los que se desempeñan en las Grandes Ligas.

“Es un tremendo pelotero, un jugador completo”, calificó el laureado manager de los Tigres de Detroit, Jim Leyland, al definir el significado que tiene para su equipo este orgullo de la tierra del merengue. “Sabe cómo jugar a la pelota, cómo hacer las cosas necesarias para vencer al equipo contrario.

“Siempre se mantiene en impecables condiciones físicas y es uno de esos tipos a los que nunca hay que decirle nada”, describió Leyland. “Nunca hay que preocuparse por él”.

El tema de Polanco, un nativo de Santo Domingo, viene al tapete porque sus Tigres se acercan a la conclusión de la primera mitad de la temporada como candidatos firmes a ganar la División Central de la Liga Americana y este veterano es una de las principales razones de ello.

Basta verlo en acción para darse uno cuenta de lo que vale para el escuadrón felino.

Primero que nada, es un intermedista de primera línea. Ejecuta todas las jugadas con seguridad y si no es más espectacular es porque siempre está en la posición correcta para llegarle cómodamente a batazos que pudieran ser una misión imposible para la mayoría de sus colegas.

Prueba inequívoca de su pericia a la defensiva es el récord de Grandes Ligas que posee de 186 juegos y 911 chances consecutivos de manejar la pelota sin cometer error alguno, implantado del 1 de julio del 2006 al 8 de abril del 2008.

Como segundo bate, no es segundo de nadie. Llena a las mil maravillas el concepto de ese turno tan importante, porque sabe hacer todo lo necesario para poner la pelota en juego, convirtiéndose en un maestro en el arte de adelantar a los corredores.

Y si le lanzan pegado, saca el bate con asombrosa velocidad, para jalar la pelota y apuntarse un contundente doblete o hasta un jonrón de línea por el jardín izquierdo.

¿Números? Polanco comenzó el 2009 con un porcentaje de por vida de .306, con un extraordinario tope de .341 en el 2007.

¿Galardones? El Guante de Oro ganado en el 2007 es testimonio de su habilidad a la defensiva. Y su competitividad se puso de manifiesto en el 2006, cuando bateó .529 en la Serie de Campeonato para guiar a sus Tigres a la Serie Mundial y convertirse en el Más Valioso de aquel evento.

Por sobre todas las cosas, sus instructores y compañeros lo estiman como un baluarte de la novena de la Ciudad Automotriz.

“Es una bujía de nuestro equipo”, proclamó el productivo artillero venezolano Magglio Ordóñez. “El segundo bate es una posición clave en el line-up, porque es el que mueve a los corredores y Polanco ha hecho muy bien ese trabajo.

“Y la defensa que él tiene es una de las mejores de las Grandes Ligas”, subrayó Ordóñez. “Es seguro. Hace todas las jugadas de rutina”.

Rafael Belliard, quien fuera un excelente paracorto a lo largo de su trayectoria de un par de décadas en las Ligas Mayores, va mucho más allá para calificar la faena de su paisano con los felinos rayados.

“Es uno de los dos peloteros más inteligentes con los que he estado asociado, bien sea como jugador o como coach”, precisó Belliard, quien está en su cuarta temporada como instructor de infield con los Tigres. “Solamente hay que decirle las cosas una sola vez y las capta rápidamente. No hay que repetirle nada”.

Esa compenetración de talento con inteligencia no es fácil en ningún deporte y menos en el béisbol, donde la diferencia entre una velada sonriente y una pesadilla puede venir definida por centímetros.

“En Polanco eso [la combinación de calidad, con talento e inteligencia] es algo natural”, aseguró Belliard. “Tú le puedes enseñar lo básico a un pelotero, como hacer el doble play o el balance en los roletazos, pero los instintos en el juego es algo que viene con naturalidad”.

En Polanco, la excelencia se escribe con una “e” mayúscula. Su fildeo de cada roletazo, bien sea hacia su mano izquierda como a la derecha, es una poesía en movimiento. Y cuando alcanza la esférica, sus tiros a la primera base o cualquier otra almohadilla son tan precisos como un pincelazo de Picasso.

Por si fuera poco, Plácido acude todos los días al terreno preparado, tanto física como mentalmente, a dar el ciento por ciento a favor de su equipo.

“Quizás los números (porcentaje de .255 para el 4 de julio) aún no están allí, pero ya tiene más de 70 hits y fácilmente va a superar los 170”, pronosticó Belliard. “Con un poco de descanso va a rendir más. Creo que lo hemos usado mucho, pero su defensa es sólida. Eso no cambia”.

Por su parte, a Polanco no le importan los números ni los pronósticos.

“No importa lo que diga el papel, la realidad es tu juego”, describió Polanco. “Todo eso es secundario cuando tu equipo gana”.

De hecho, al ritmo que va -36 impulsadas para el 4 de julio- pudiera superar su tope personal de 67 remolcadas implantada en el 2007, cifra sólida para un hombre que batea en un turno alto de la alineación.

“Ganar es divertido, es algo que uno disfruta”, filosofó el camarero quisqueyano, quien aspira a rendir aún más en la segunda mitad de la campaña. “El propósito es ganar. No somos egoístas. Sé que si yo me embaso, vienen los bates grandes detrás de mí. Y siempre he creído mucho en la defensa, porque es algo que está allí todos los días”.

Aparte de ayudar a Detroit a ganar la División Central de la Liga Americana, a Polanco no le importa mucho lo que digan sus estadísticas al final de la temporada.

“Me propongo tener mucha salud, antes que cualquier otra cosa”, enfatizó Polanco, quien ha sufrido de lesiones de diversa índole a lo largo de su trayectoria en la Gran Carpa cuyos inicios datan de 1998 con los Cardenales de San Luis. “Es el último año de mi contrato y estoy muy enfocado en mantenerme saludable. Eso es más prioritario que batear .300”.

La pelota es un negocio y nunca se sabe a dónde puede ir a parar un beisbolista a la hora de que su equipo empiece a sacar cuentas sobre donde debe gastar y donde debe ahorra.

No obstante, los Tigres estarán bien tocados de la cabeza si dejan ir a este sólido jugador que integra en el 2009 una excelente combinación para las matanzas dobles con el paracorto Adam Everett, especialista de la defensiva.

Ya sabía David Dombrowski, presidente y gerente general de los Tigres, lo que tenía en Polanco al darle en el 2005, después de adquirirlo en un canje con los Filis de Filadelfia, una extensión contractual por cuatro años y $18.4 millones, calificándolo como “un pelotero sobre el cual se edifican campeonatos”.

Plácido ha revalidado esa frase con su rendimiento en el terreno y por eso se pudiera convertir en una de las piezas más codiciadas del venidero mercado de la libre agencia si los Tigres no lo retienen.

Mientras llega ese momento, es “sólido como una roca”, como bien lo califica Leyland.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.


Manolo Hernández-Douen lleva más de 37 años como periodista deportivo, columnista y editor. Es miembro Honorario Vitalicio de Baseball Writers of América (BBWAA). Manolo Hernández-Douen is closing in on 40 years as a journalist, sportswriter, columnist and editor. He is a Lifetime Honorary member of the Baseball Writers Association of America (BBWAA).

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