Quien Ganara La Liga Nacional Este?

El Mundo Es Un Diamante: El Trabajo Duro Tiene Su Recompensa Para Canó

Y los frutos se notan en un rendimiento óptimo desde que comenzó la actual temporada


No hay duda alguna de que Robinson Canó ha disfrutado de una carrera brillante con los Yankees de Nueva York desde que se incorporó a esa prestigiosa novena en el 2005.

Pero después de que sus estadísticas bajaron debido a una arrancada infausta en el 2008, se propuso trabajar mucho más duro para reverdecer laureles con los Bombarderos del Bronx..

Y los frutos se notan en un rendimiento óptimo desde que comenzó la actual temporada, que pudiera ser la mejor del intermedista dominicano en lo que va de su trayectoria en el Béisbol de Lujo.

Canó, quien hasta mediados de agosto pegó hits en 14 de 15 partidos para un jugoso porcentaje de .403 en ese impresionante lapso de la campaña, es una de las razones primordiales del porqué los Yankees han convertido la difícil División Este de la Liga Americana en un virtual paseo en el parque.

Bateador de líneas por todos los ángulos del diamante, un excelente chocador de bola cuando la cuenta llega a los dos strikes y un artillero mucho más productivo de lo que suele serlo un intermedista promedio en las Grandes Ligas, Canó es amenaza constante para los lanzadores rivales de los Mulos.

Para el momento en el que los Yankees cerraban su serie más reciente en el Fenway Park, el quisqueyano bateaba .314, con 18 jonrones y 61 carreras impulsadas, estadísticas que lo proyectan a una campaña de altos quilates.

“Ha jugado a la pelota de manera grandiosa este año”, aseguró el manager de los Yankees, Joe Girardi. “Es un beisbolista talentoso, capaz de hacer bien muchas cosas en el diamante y demuestra a diario de lo que es capaz en las diferentes situaciones de juego”.

Ese talento natural de Canó fue descubierto cuando los Yankees lo firmaron en el 2001 y ratificado cuando el joven que admiraba al otrora titular estelar de esa posición, Willie Randolph, promedió .297 en su temporada de novato en la Gran Carpa en el 2005.

Los Yankees habían contado previamente –hasta el 2003 inclusive- con uno de los camareros más poderosos de su historia, el también dominicano Alfonso Soriano y en el bateador zurdo de San Pedro de Macorís que custodia la intermedia en la actualidad disponen de un pelotero sólido que suma porcentajes altos, produce carreras -97 impulsadas en el 2007- a granel y defiende con seguridad el segundo saco.

“El trabaja bien duro todos los días y lo viene haciendo desde los Entrenamientos de Primavera”, elogió el jardinero central de los Yankees, el también dominicano Melky Cabrera. “Es tremendo pelotero. Su estilo de juego le gusta mucho al manager [Girardi]”.

Cabrera considera que ese esfuerzo desde la pretemporada le ha permitido a Canó mejorar en una serie de renglones clave.

“Ha trabajado duro en su defensa, en su corrido de las bases y le batea muy bien a los zurdos”, aseguró Cabrera.

Ya Canó sabía que era importante la dedicación en el campo de entrenamiento de los Yankees en Tampa, Florida, pero no conforme con ello inició su preparación desde la pelota invernal.

“Comencé a prepararme desde noviembre”, informó Canó. “En la República Dominicana tuve al instructor de bateo que me ayudó mucho. Jugar pelota invernal [con las Estrellas Orientales] también fue bien importante”.

Ese instructor de bateo es Kevin Long, quien se encuentra su tercera temporada en esa función al servicio de los Yankees.

Long, quien se propuso ayudar a Canó a trabajar mejor en el conteo de bolas y strikes, retornó a los Estados Unidos a fines de noviembre impresionado con el progreso del segunda base, no solamente por su trabajo en el cajón de bateo sino en su preparación personal ya que Robinson contrató a un entrenador particular para ayudarle a ponerse en el máximo de sus condiciones físicas.

La motivación de Canó fue mejorar un 2008 (.271, 14 jonrones y 72 carreras impulsadas) con el que se hubieran podido conformar quizás la mayoría de los intermedistas de las Ligas Mayores, pero que no estuvo a la altura de lo que se había propuesto el jugador de 26 años de edad.

Por supuesto, la meta de Canó no se queda en poner números excelentes al servicio de los Yankees, sino ayudar a esta franquicia a rendir en los playoffs y quizás ganar el Clásico de Octubre.

“Es un gran privilegio ponerse el uniforme de los Yankees”, declaró con modestia Canó. “Primero [antes que pensar en la meta de ganar la Serie Mundial] hay que pasar a los playoffs”.

Segundo en la votación del Novato del Año de la Liga Americana en el 2005 detrás del taponero Huston Street, entonces de los Atléticos de Oakland, Canó fue bautizado en honor a Jackie Robinson, el hombre que rompió la barrera de color en las Grandes Ligas en 1947, y usa el número 24, al revés del inolvidable pelotero cuyo #42 fue retirado para siempre.

Una lesión en el tendón de la corva de la pierna izquierda lo forzó a intervenir en apenas 122 encuentros en el 2006, pero aún así logró una actuación tan sobresaliente que se ganó el Silver Slugger Award como el mejor exponente de su posición a la ofensiva.

De acuerdo a la firma de recopilación Elias Sports Bureau, ese porcentaje de .342 ha sido el tercero mejor para un pelotero de segunda año en la historia de los Yankees –en un mínimo de 400 turnos- desde Joe DiMaggio (.346 en 1937) Y Don Mattingly (.343 en 1984).

Quizás el único aspecto en el cual necesita mejorar bastante Canó para ser conceptuado como un bateador con elevados porcentajes de embasamiento es el arte de seleccionar mejor los pitcheos para incrementar su número de boletos recibidos.

Con el tiempo, pudiera convertirse en un sólido representante dominicano por muchos años en las Ligas Mayores como lo fueran Joaquín Andújar, Jorge Bell, Sammy Sosa y otros peloteros de la tierra del merengue que brillaban en la meca de la pelota cuando el hoy segunda base de los Yankees soñaba con ser algún día como ellos.

“En aquellos tiempos era más difícil la pelota”, recordó Canó. “No había tantos dominicanos en las Ligas Mayores como ahora, ni tampoco tantos muchachos jóvenes.

“Me gustaría jugar unos 15 años en las Grandes Ligas, si Dios lo quiere”, concluyó Canó.

Al paso que va, logrará credenciales que le permitirán ser conceptuado como uno de los grandes intermedistas de una franquicia que ha tenido unos cuantos célebres defensores de esa posición.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.


Manolo Hernández-Douen lleva más de 37 años como periodista deportivo, columnista y editor. Es miembro Honorario Vitalicio de Baseball Writers of América (BBWAA). Manolo Hernández-Douen is closing in on 40 years as a journalist, sportswriter, columnist and editor. He is a Lifetime Honorary member of the Baseball Writers Association of America (BBWAA).

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