El Mundo Es Un Diamante: El “Rock” De Elvis Es Su Calidad En El Shortstop
“Elvis es bien maduro para ser un hombre tan joven”
De una familia de campeones tiene que provenir un pelotero brillante y ese es el caso del paracorto Elvis Andrus, un novato de oro de los Rangers de Texas.
A la tierna edad de 21 años recién cumplidos el 26 de agosto, Andrus cierra a todo vapor una campaña en la que se mantiene como firme candidato al Novato del Año de la Liga Americana.
Para el momento de iniciarse la segunda semana del mes de septiembre, el venezolano sumaba una racha de nueve juegos seguidos bateando de hit (.367 en ese lapso), motivando al dirigente de los Rangers, Ron Washington, a subirlo al segundo turno de su alineación.
Y el rendimiento reciente de Andrus no ha sido flor de un solo día. De hecho, el jovencito de Maracay, capital del estado Aragua en la región central de su querida Venezuela, ha sido un pelotero brillante todo el año, sobre todo si se toma en cuenta la forma sobresaliente con la cual ha defendido el shortstop, una de las posiciones más exigentes del diamante.
La campaña de altos quilates que disfruta Andrus justifica plenamente la confianza depositada en sus manos seguras por el alto mando de la novena de Texas, que en el invierno se la jugó al mover a la tercera base a su paracorto estelar, Michael Young, a sabiendas de que contaba para el porvenir con su excelente prospecto sudamericano.
Para estar seguros de que Andrus no iba a sufrir de miedo escénico y con la esperanza de que pudiera acelerarse un poco más su desarrollo, los Rangers contrataron al legendario paracorto Omar Vizquel con la esperanza de que pudiera aconsejar a su paisano desde los Entrenamientos de Primavera.
Andrus necesitaba pulir algunos aspectos de su defensiva, pero ya el talento lo tenía en cantidades industriales. A lo largo de la temporada ha demostrado su eficiencia para fildear los batazos de rutina, su capacidad para ejecutar las jugadas espectaculares y sobre todas las cosas tiene un cañón en el brazo.
“Se ha afianzado muy bien en el terreno de juego”, comentó con orgullo Vizquel, al hablar de su altamente valorado pupilo. “La confianza de jugar a diario le ha ayudado a creer en sus habilidades”.
No todos los prospectos se convierten en realidad, por muy buenos profesores que puedan tener. Los anales del béisbol están llenos de historias de jóvenes que pintan bien, pero a la postre se quedan varados en el camino hacia el estrellato por una que otra razón.
Ese no es el caso de Andrus, cuyo talento pudiera convertirlo con el tiempo en uno de los paracortos más sobresalientes de las Ligas Mayores y en un pelotero completo, capaz de batear para altos promedios, con relativo poder y dotado de excelente velocidad en las almohadillas.
“Me siento contento de que ha tratado de hacer las cosas de las que hemos hablado”, comentó Vizquel, un ganador de 11 Guantes de Oro que algún día no muy lejano entrará por derecho propio al Salón de la Fama del Béisbol de Lujo. “Ha seguido a cabalidad las cosas en las que hemos trabajado.
“Le entra [actualmente] a la bola de una manera más pacífica, no tiene apuros”, analizó Vizquel, comparando al Andrus de ahora con el joven que se incorporó al plantel texano para ganarse el puesto en los pasados Entrenamientos de Primavera. “De la manera como él coge la bola va a hacer [siempre] unos buenos tiros a la primera base”.
Si Vizquel, hoy suplente de altos quilates, está contento con Andrus, imagínese usted como se sentirá al respecto el manager de la novena, Ron Washington, un ex jugador de cuadro para quien la defensa es tan importante que sus consejos le abrieron el camino a Eric Chávez a una tonelada de Guantes de Oro (6) en la tercera base cuando el actual piloto texano era coach de los Atléticos de Oakland.
Washington nunca ha visto en Andrus a un “chamito” (así le dicen a los jovencitos en Venezuela) sino un pelotero que cada día se consolida más y más como un pilar de Texas, equipo que lucha a todo vapor para tratar de acudir a los playoffs por primera vez desde 1999.
“Elvis es bien maduro para ser un hombre tan joven”, elogió Washington, quien a su vez es candidato al Manager del Año por su trabajo sobresaliente al frente de un equipo del que no se esperaba tanto en el 2009. “Ha sido todo lo que nos habían dicho que sería como pelotero. Y ha tenido mucha gente experimentada alrededor de él [como Vizquel y Young] para mantenerlo calmado”.
Por supuesto, ser un pelotero brillante viene casi naturalmente para Andrus, en cuyo hogar se respira el deporte por todas partes.
Este joven pelotero es hijo de Emilio Andrus, profesor de educación física egresado del Instituto Pedagógico de Caracas (famoso por educar a muchos de los grandes profesionales de la docencia en Venezuela) y quien fuera destacado atleta especialista del decatlón. Su tía, Patricia, fue una gran lanzadora de bala y disco, una de las mejores de Sudamérica. Su padrino, Héctor Thomas, ex decatlonista de lujo, fue uno de los grandes atletas de la historia olímpica de la patria de Simón Bolívar.
Con semejantes antecedentes, Elvis, cuyo hermano Erold también es un pelotero profesional en los Estados Unidos, simple y llanamente no podía fallar.
Y lo más importante es que la presión, ese monstruo de mil cabezas que a veces se come vivos a los prospectos, no ha hecho mella en este joven de amplia sonrisa que juega en Venezuela con los Navegantes del Magallanes, una de las novenas de mayor tradición de la pelota invernal.
“Esta es una experiencia bien bonita, un año de aprendizaje y me siento muy bien”, expresó Andrus, con la calma de un pelotero de mayor trayectoria. “Resta mucha temporada por delante, pero me queda la satisfacción de que he podido ayudar a mi equipo”.
A Elvis le dieron el puesto en bandeja de plata, pero él sabía que necesitaba justificar en el terreno la confianza en él depositada por los ejecutivos del plantel texano.
“Siempre me propuse mejorar en todos los aspectos y en todos ellos he seguido trabajando”, subrayó Andrus, ex prospecto de los Bravos de Atlanta adquirido por Texas el 31 de julio del 2007 que apenas está en la pelota profesional de los Estados Unidos desde el 2005.
“La parte mental ha sido lo más difícil, diría que es el 90 por ciento del béisbol, es lo que te lleva de una buena racha a una mala racha”, indicó Andrus. “Me siento mucho mejor, más confiado. Ya no me tiran tantos pitcheos fáciles, porque ahora veo muchos envíos quebrados. Todo eso es parte del aprendizaje. Aquí siempre hay que estar preparado para mantener siempre la zona de strike, para obligar a los lanzadores a que te tiren strikes”.
Como buen pelotero de equipo, Elvis no piensa en su bienestar personal sino en tratar de ayudar a los Rangers a entrar a la postemporada.
“El equipo ha tenido buena temporada”, dijo Andrus con satisfacción. “Estamos cerquita del wild card y de la [cima de la División Oeste de] Liga Americana también”.
Pase lo que pase con los Rangers de ahora en adelante, les quedará a sus aficionados la satisfacción de haber disfrutado de una contienda sólida, fundamentalmente por el desempeño de una mezcla de experiencia y juventud en la que han jugado un papel vibrante jovencitos de la talla de este maracayero de 21 años.
No olvidemos su nombre. A diferencia del Elvis más famoso de la historia, este joven venezolano no canta en el terreno, pero juega con la melodía de una gran estrella del futuro. La letra de su alegre música son sus manos seguras, su velocidad, su amor por el béisbol.
Y sobre todas las cosas, no hay rock-and-roll que pueda superar esa pasión por el deporte que a Elvis Andrus le viene desde su propia cuna.
Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.


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