Quien Ganara La Liga Nacional Este?

El Mundo Es Un Diamante: Angelinos Vs. Yankees, Una Final Anticipada

Los Bombarderos del Bronx lideraron en carreras impulsadas (881) y anotadas (915), pero adivine usted cuál equipo quedó en el segundo puesto en cada uno de estos dos renglones. Sí, damas y caballeros, fueron los Serafines, con 841 producidas y 883 rayitas.

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Son dos colosos, dos máquinas súper blindadas en el arte de pisar el plato y ningún otro equipo ha ganado más de 100 juegos en una temporada desde el 2007 en el Béisbol de Lujo.

Pero solamente uno de estos escuadrones irá al gran baile.

Cuando se enfrenten los Angelinos de Los Angeles de Anaheim y los Yankees de Nueva York a partir de hoy en la Serie de Campeonato de la Liga Americana se dará un caso contundente para el uso de la tan deportiva frase “Una final anticipada”.

Ganadores de 103 juegos en el 2009, los Yankees reciben en su moderno estadio a los Angelinos, conquistadores de 100 victorias en el 2008, en un mano a mano de muy difícil pronóstico.

Los dos son dirigidos por destacados ex receptores, Mike Scioscia y Joe Girardi, los dos tienen alineaciones temibles de principio a fin, y cada equipo cuenta con un aspirante sólido nacido en Latinoamérica – el dominicano Vladimir Guerrero por los Angels y el panameño Mariano Rivera por los Yankees- al Salón de la Fama de las Grandes Ligas.

Los dos inician la serie con serpentineros, CC Sabathia y John Lackey, que han probado una y otra vez que son dignos abridores de cabecera, con la diferencia de que uno ya goza de un contrato súper millonario y el otro irá por su propio filón de oro este año como agente libre.

Más le vale apretarse los cinturones a estos dos lanzadores y a todos los que pondrán Girardi y Scioscia en la lomita de ahora en adelante porque lo que les espera es una lluvia de fuegos artificiales.

Los Angelinos encabezaron la Liga Americana en bateo en el 2009 (.285), pero el segundo aspirante a ese título, los Yankees, no quedó muy lejos de esa azotea colectiva (.283).

Los Bombarderos del Bronx lideraron en carreras impulsadas (881) y anotadas (915), pero adivine usted cuál equipo quedó en el segundo puesto en cada uno de estos dos renglones. Sí, damas y caballeros, fueron los Serafines, con 841 producidas y 883 rayitas.

¿Poder? La balanza se inclina a favor de los Yankees (244 jonrones por 173), pero hay que tomar en cuenta que diera la impresión de que en su nuevo parque sale tanto la pelota que a lo mejor cualquier vecino puede sacar la bola de allí con la sola ayuda de un periódico enrollado como bate.

¿Velocidad? Apuéstele usted a los Angelinos, con marca de 148 bases robadas por 111 de los Yankees, y eso sin tomar en cuenta que el equipo de Scioscia corre las almohadillas de manera tan agresiva que ningún otro equipo de las Ligas Mayores avanzó tanto de la primera a la tercera base con el solo apoyo de un sencillo a lo largo del 2009.

¿Defensa? Los Angels ocuparon el quinto puesto de la Americana (.986 de porcentaje colectivo) y los Yankees concluyeron séptimos (.985), pero solamente un punto detrás de sus rivales.

¿Pitcheo? Los Yankees se llevan la diferencia (4.26 de efectividad por 4.45 de sus rivales) si se toman en cuenta solamente las estadísticas.

No obstante, hay otro factor que hay que tomar muy cuenta. Los californianos se la pasaron la primera cuarta parte del año armando su rotación, porque arrancaron lesionados Lackey, el dominicano Ervin Santana y el venezolano Kelvim Escobar –nunca llegó a recuperarse para el 2009- y hasta sufrieron la baja irreparable del jovencito Nick Adenhart en aquel accidente de abril que le costó la vida a tres seres humanos a manos de un conductor ebrio.

¿Historial? No está muy lejano en el recuerdo de la época en la que La Gran Manzana era el cementerio de los Angels, pero desde 1996 la novena del Sur de California ha dominado de tal manera a los Yankees que constituye la franquicia de la Liga Americana con mejor récord (73-63) frente a los Mulos.

De hecho, en las dos únicas citas de postemporada entre ambos equipos, los Angels han eliminado a los Yankees en la Serie Divisional en el 2002 y el 2005, pese a que en cada caso los neoyorquinos obtuvieron la victoria en el primer partido.

Las comparaciones terminan, empero, en una parada obligatoria como lo es el repaso de la experiencia de los jugadores de cada novena en partidos en los que todo está sobre el asador y, por supuesto, allí dominan ampliamente los Yankees.

El paracorto Derek Jeter (4) el taponero panameño Mariano Rivera (4), el lanzador abridor Andy Pettitte (4) y el receptor boricua Jorge Posada (3) tienen anillos de campeones de la Serie Mundial a granel, como peloteros de una divisa que marcó toda una dinastía al ganar cuatro Clásicos de Octubre en cinco años desde 1996. Cada uno de ellos ha demostrado con sus sobresalientes actuaciones en el 2009 que mantiene viva su hambre de triunfo y serán de nuevo pieza clave de la novena con uniforme a rayas.

Alrededor de ellos, Nueva York redondea una franquicia poderosa armada a fuerza de billetazos, que no escatimó esfuerzos para echarle mano a un pelotero de la talla de Mark Teixeira, colíder de la Americana en jonrones (39, igualado con el dominicano Carlos Peña, de los Rays de Tampa Bay) y monarca del Joven Circuito en carreras impulsadas (122).

Por si fuera poco, dos súper millonarios que tenían fama de derretirse en los playoffs como la mantequilla al contacto de un cuchillo caliente, como lo son Sabathia y el tercera base Alex Rodríguez, demostraron en la Serie Divisional frente a los Mellizos de Minnesota, el primero con su brazo (6.1 IP, una carrera limpia, 8 ponches) y el segundo con su bate (.455, con dos jonrones y 6 CI) que esta vez acuden a la cita a sumar su calidad y no a espantarse a la hora buena.

De paso, un factor clave en una serie cerrada tiene que ser marcada por el hecho de que Nueva York tiene la ventaja de arrancar en casa, y de terminar la serie en sus predios si la misma tiene que decidirse a seis o siete desafíos.

¿Significa que Nueva York se comerá una perita en dulce? No, no, nada de esto.

Scioscia tiene a su cargo un arsenal de calidad, encabezado por veteranos de la talla de Guerrero (poseedor de 407 jonrones en una trayectoria de altos quilates), el paciente venezolano Bob Abreu (uno de apenas cinco peloteros en la historia con siete temporadas con 30 bases robadas y 100 impulsadas) y el sempiterno ganador del Guante de Oro en el prado central Torii Hunter.

Por si fuera poco, la escuadra que tiene su base a pocas millas de Disneylandia cuenta con peloteros de las nuevas promociones que vienen de las mejores temporadas de sus respectivas carreras, como lo son el paracorto dominicano Erick Aybar (.312 y una poesía con el guante por su tan mejorada defensiva) y el primera base cubano Kendry Morales (34 jonrones y 108 impulsadas al aprovechar muy bien su tan esperada oportunidad de ser titular).

La divisa de Anaheim tiene de todo un poco, desde un line-up que mete miedo de principio a fin, como sólido pitcheo abridor y hermética defensa. Su única falla aparenta ser un cuerpo de relevo al que le tiembla el pulso antes de que la bola llegue a las manos del cerrador zurdo Brian Fuentes.

Por razones sentimentales, quizás a muchos aficionados latinos les encantaría que Guerrero pudiera concretar su sueño de acudir al Clásico de Octubre. Después de tanto que le ha brindado al béisbol, bien se lo merece este humilde producto de la tierra del merengue.

Sin embargo, los sentimientos no van a ser los que decidan esta gran batalla. ¡Qué gane el que juegue mejor a la pelota!

No. No será un paseo en el parque para nadie. Todo lo contrario, la Serie de Campeonato de la Liga Americana se plantea como una de las más parejas de la historia.

Es una verdadera lástima que uno de los dos tenga que irse triste a casa.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

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