El Mundo Es un Diamante: Gerardo Parra Refresca El Grato Recuerdo De Davalillo
A sus 22 años, Parra ni siquiera había nacido cuando Davalillo pegó sus hits finales en las Ligas Mayores en 1980 con los Dodgers
Davalillo. La sola mención de ese apellido impacta en la tierra de Simón Bolívar, porque pertenece a un legendario bateador.
Víctor Davalillo, hermano menor de Pompeyo Davalillo -otro ex pelotero de la Gran Carpa-, disparó 1,122 hits en las Grandes Ligas y 1,505 en las temporadas invernales de su patria, la mayoría como pelotero insignia de la popular divisa de los Leones del Caracas.
Decíase de Davalillo, quien debutó en la Gran Carpa con los Indios de Cleveland en 1963, que era uno de esos tipos que podía pegar un hit aún medio dormido en una mañana de Navidad.
El swing del fabuloso jardinero, bateador zurdo de contacto, parecía una extensión de la pelota a su llegada al plato, además de ser un excelente robador de bases y un Guante de Oro.
Del Zulia, estado del occidente venezolano rico en yacimientos petroleros, surge también ahora otro bateador zurdo que deja huella positiva con los Diamondbacks de Arizona. Gerardo Parra fue uno de los principales noveles del Viejo Circuito en el 2009.
Y cada batazo suyo trae agradables recuerdos de aquel inolvidable artillero que jugó hasta los 50 años de edad.
“Nunca lo vi jugar, pero me enorgullece que muchas personas me comparen a él”, manifestó Parra, al preguntársele por su famoso coterráneo. “Sé que fue un tremendo pelotero”.
A sus 22 años, Parra ni siquiera había nacido cuando Davalillo pegó sus hits finales en las Ligas Mayores en 1980 con los Dodgers de Los Angeles a los 43 de edad y es hasta injusto comparar a una leyenda con un pelotero que apenas comienza su trayectoria, pero no hay duda de algo: a Gerardo también le late en el pecho la pasión por el béisbol.
“Lo conozco desde que teníamos 6 ó 7 años de edad y Gerardo siempre ha sido así”, aseguró Henry Rodríguez, un relevista que subió en el 2009 a los Atléticos de Oakland y que tiene tanto poder en sus lanzamientos que su ofrecimiento más “suave” de sus primeras 14 rectas en la meca del béisbol llegó al plato a 97 millas por hora el 21 de septiembre reciente frente a los Rangers de Texas.
Como Parra, Rodríguez es de Santa Bárbara del Zulia y por eso crecieron prácticamente juntos. Henry es mayor que Gerardo por menos de tres meses. Davalillo vino al mundo en Cabimas, en ese mismo estado en el que también nació el legendario paracorto Luis Aparicio, único exponente venezolano en el Salón de la Fama de las Grandes Ligas.
“Siempre ha sido buen pelotero y desde niño era como una estrellita”, recordó Rodríguez. “Gerardo jugaba en los jardines y también pitcheaba. Los dos soñábamos con jugar algún día aquí [en las Grandes Ligas] mientras veíamos ilusionados los partidos por televisión. El siempre ha bateado, siempre ha contado con un enorme talento”.
De esa tremenda habilidad de Parra también se dio cuenta más tarde otro venezolano nacido en el año previo a sus precoces paisanos, Pablo Sandoval, quien cerró el 2009 con .330, 25 jonrones y 90 carreras impulsadas en su primera temporada completa con los Gigantes de San Francisco.
“Era desde jovencito un pelotero ágil, alegre con todo el mundo”, describió Sandoval, quien jugó con Parra en un Pre-Mundial Panamericano en Barquisimeto, Venezuela, para jóvenes de 15-16 años en el que su país escoltó a los Estados Unidos. “Buen fildeador, buen bateador, llegaba al estadio con ganas de jugar, con entusiasmo, disfrutando, igualito como es ahora”.
Un pelotero más experimentado como lo es Miguel Montero, receptor de los Diamondbacks, no creció a la par de Parra, como Rodríguez, ni jugó con su actual compañero de equipo a nivel juvenil, como lo hicieron Sandoval y el hoy abridor-relevista Franklin Morales, de los Rockies de Colorado, pero no le hizo falta mucho tiempo para darse cuenta del gran talento del guardabosque.
“No me sorprendió lo que logró este año en las Grandes Ligas, porque ya nosotros sabíamos de lo que era capaz”, comentó Montero, quien bateó .294 con 16 jonrones y 59 carreras impulsadas en el 2009 en su primera temporada como receptor titular de los Diamondbacks. “Se ve que no le tiene miedo a nada y la prueba es que bateó un jonrón en su primer turno [el 13 de mayo]“.
“El que batea lo hace bien en todos los lados y él siempre ha sido un buen bateador”, proclamó Montero, pelotero de 26 años de edad que debutó en las Grandes Ligas en el 2006.
Por su parte, Parra, quien cerró la temporada recientemente concluída con promedio de .290, cinco jonrones y 60 carreras impulsadas al intervenir en 120 de los 162 partidos de su equipo, sabía que tenía la capacidad para hacer el grado, pero también se da cuenta de que necesita trabajar bien duro para mantenerse a dónde quiere llegar todo pelotero profesional.
“Lo difícil no es llegar, sino mantenerse”, acentuó Parra, producto de la organización de los Diamondbacks, que lo firmó en el 2004 -cuando Gerardo tenía 17 años- solamente después de que el jovencito se hubiera graduado del bachillerato (educación media) en el Liceo Francisco Pulgar de Santa Bárbara como se lo aconsejaron sus padres.
“Me falta mucho por conocer sobre la liga, los lanzadores”, expresó Parra. “De este año tengo muchas cosas que agradecerle a Dios. Estoy bien contento por haber recibido la oportunidad, la confianza.
“Siempre he jugado duro a la pelota y me he concentrado en hacer las pequeñas cosas que hacen falta para ganar”, definió Parra, cuya competitividad se refleja en el hecho de que conectó mucho mejor con gente en base (.364) que con las almohadillas limpias (.230). “Disfruto mucho jugando a la pelota”.
Tanto goza este joven alineado preferentemente como segundo, tercero o sexto bate desde que fue ascendido a mediados de mayo que apenas puede esperar por el momento de incorporarse a su equipo en Venezuela, las Aguilas del Zulia.
“Ya me dieron el permiso”, dijo con entusiasmo. “Me encanta jugar en mi país. Me ayuda mucho jugar con los veteranos. En la pelota invernal, estamos todos revueltos los novatos con los peloteros de Grandes Ligas y toda esa experiencia me ha ayudado. Te lanzan como si todos estuvieran en las Ligas Mayores”.
Obviamente, es inevitable que la pregunta sobre el trofeo Novato del Año de la Liga Nacional salga al tapete a la hora de hablar de una promesa de las cualidades de Parra, aunque el hecho de que no comenzó la temporada en las Grandes Ligas lo perjudicó a la hora de apilar estadísticas para ese galardón.
“Mi mentalidad siempre es hacer mi trabajo”, puntualizó el joven zuliano. “Hay que ser sincero. Hay varios muchachos que lo hicieron muy bien. Estoy más que contento con lo que he logrado. Y si viene el [premio] Novato del Año, bienvenido sea. Que sea lo que Dios quiera”.
De todas maneras, Gerardo tiene tanto talento que con el tiempo serán muchos los premios que recibirá este joven pelotero de los Diamondbacks.
Y cada vez que vaya sumando méritos alguien que hubiera visto a Davalillo emitirá una sonrisa y dirá: “Ese muchacho es igualito a Vitico”.
Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.


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