El Mundo Es Un Diamante: Dinero A Manos Llenas En La Danza De Los Millones
El venezolano Bob Abreu, con $19 millones y el segunda base Freddy Sánchez, con $12 millones, se quedaron con los Angelinos de Los Angeles de Anaheim y los Gigantes de San Francisco, respectivamente
Quizás no se repetirá la impactante cifra de $423.5 millones de un equipo por tres agentes libres, pero eso no quiere decir que vaya a ser un mercado de las pulgas.
La Danza de los Millones ya da sus primeros pasos en el Béisbol de Lujo y usted puede estar seguro de que, pese a los rigores de la economía actual, se van a producir pactos de resonancia.
No ocurrirá nada parecido como en el invierno pasado, cuando los Yankees de Nueva York abrieron de par en par sus alforjas para asegurar los servicios de CC Sabathia ($161 millones por siete años), Mark Teixeira ($180 millones por ocho temporadas) y A.J. Burnett ($82.5 millones por cinco campañas) por el nivel comparativo de los peloteros disponibles en la actualidad.
Pero si los primeros contratos son un indicativo real de lo que va a ocurrir en el mercado usted puede estar seguro de que leerá sobre cifras que lo harán ladear la cabeza y preguntarse si la pelota se siente afectada por el golpe de nocáut que ha sufrido la economía a nivel mundial en los dos últimos años.
Para muestra, un botón, o mejor dicho, he aquí unas cuantas pruebas de lo que viene por allí.
El venezolano Bob Abreu, con $19 millones y el segunda base Freddy Sánchez, con $12 millones, se quedaron con los Angelinos de Los Angeles de Anaheim y los Gigantes de San Francisco, respectivamente, cada uno por dos temporadas. El primero de los nombrados había sido contratado por un pacto base de $5 millones con miras al 2009.
Aún cuando apenas se recuperó de una operación a fines del 2009, Tim Hudson firmó un pacto con los Bravos de Atlanta por tres temporadas y $28 millones.
Algunas novenas que contaban con opciones sobre peloteros de renombre no esperaron por mucho tiempo para ejercerlas.
Son los casos del lanzador abridor zurdo Cliff Lee, el receptor-primera base venezolano Víctor Martínez, el jardinero Carl Crawford y el serpentinero derecho Brandon Webb, quienes se van a quedar con Filis de Filadelfia, Medias Rojas de Boston, Rays de Tampa Bay y Diamondbacks de Arizona, en ese orden, por $9, $7.1, $10 y $8.5 millones, respectivamente.
Y el dominicano Manny Ramírez ejerció su opción por $20 millones para permanecer por una temporada más con los Dodgers de Los Angeles.
De no haberse mantenido con sus novenas del 2009, cualquiera de esos cinco peloteros pudo haber generado un enorme interés en la pugna por talento que se produce anualmente por estas fechas en las Grandes Ligas.
Eso deja el mercado con una lista de clasificados como agentes libres de tipo “A”, liderados por el lanzador John Lackey, el guardabosque Matt Holliday, el jardinero canadiense Jason Bay y el tercera base Chone Figgins, no comparables al cuarteto de lujo del año pasado conformado por Sabathia, Teixeira, Burnett y Ramírez, pero bastante fuerte como para generar un enorme interés de los peces gordos de la pelota.
De hecho, es un secreto a voces que Lackey, de los Angelinos, pudiera aspirar a un contrato bastante parecido al que firmó Burnett con los Bombarderos del Bronx y eso ya es bastante plata. Eso va a ocurrir por ser este derecho el abridor de mayor renombre disponible en el actual mercado de agentes libres.
Lackey no es el único pitcher iniciador capaz que abrirá sus puertas de par en par al mejor postor.
Sin incluir al estelar Roy Halladay -un súper monticulista de la talla de Sabathia que no es un agente libre aunque es casi un hecho que será canjeado por los Azulejos de Toronto-, están a la disponibilidad Randy Wolf y Jon Garland (Dodgers), Erik Bedard (Marineros), Rich Harden (Cachorros), Jason Marquis (Rockies), Carl Pavano (Mellizos), Doug Davis (Diamondbacks) y el boricua Joel Piñeiro (Cardenales), entre otros.
De paso, unos cuantos veteranos entre los que pudieran estar futuros integrantes del Salón de la Fama como el dominicano Pedro Martínez y John Smoltz, generarán interés de los equipos de las Ligas Mayores. Y si no se queda con los campeones reinantes, Andy Pettitte va a ser una pieza codiciada.
Serpentineros que pudieran ser de utilidad para complementar rotaciones como Brad Penny (Gigantes) y Paul Byrd (Medias Rojas) asoman a la fiesta con oportunidad de llevarse un pedazo del pastel millonario.
Entretanto, un pitcher que nunca ha lanzado con alguna organización norteamericana pudiera adjudicarse mucha más plata que ninguno de sus colegas arriba nombradas.
Se trata del zurdo cubano Aroldis Chapman, quien lanza su vertiginosa recta por encima de las $100 millas por hora y que por su juventud –apenas 21 años de edad- pudiera llevarse un pacto más jugoso que el que le dieron a su debido tiempo los Yankees de $32 millones por cuatro temporadas a José Ariel Contreras, quien dicho sea de paso también figura entre los agentes libres actuales después de culminar el 2009 como abridor y relevista con los Rockies.
Por otra parte, Trevor Hoffman se quedará con los Cerveceros de Milwaukee por una temporada y $8 millones, pero eso no quiere decir que no haya relevistas confiables en el mercado.
La posición de taponero es una de las más débiles, si es que acaso puede usarse ese término en la Danza de los Millones, pero resaltan el dominicano José Valverde, quien rescató un promedio de 39 encuentros en las tres temporadas más recientes, las dos últimas con los Astros, así como su veloz paisano Fernando Rodney, quien salvó 37 cotejos con los felinos rayados.
Otros cerradores que figuran en la “lista de compras” de los 30 elencos de la Gran Carpa son Kevin Gregg y Mike González, de los Cachorros y los Bravos, respectivamente.
De los peloteros de posición los pactos más grandes pudieran ir a parar a manos de Holliday, Bay y Figgins, no necesariamente en este orden.
Holliday, otrora baluarte de los Rockies, hilvanó una temporada sólida entre los Atléticos y los Cardenales (.313, 24 jonrones, 109 carreras impulsadas), pese a una primera mitad relativamente discreta, y aunque dejó caer aquel batazo crucial al bosque izquierdo en la Serie Divisional frente a los Dodgers cuenta con las suficientes credenciales como para asegurarse de un suculento pacto.
Bay, quien a sus 31 años viene de una temporada de ensueño con los Medias Rojas, es una firme combinación de poder (36 jonrones), productividad (119 impulsadas) y calidad a la defensiva (líder del Joven Circuito en asistencias) que pudiera convertirlo en el máximo contratado de esta Danza de los Millones.
Figgins, tercera base de los Angelinos, llega al baile con la tan importante capacidad de poder jugar bien en varias posiciones y la habilidad de ser un excelente primer bate, virtudes que lo van a bañar de oro tan pronto comience a negociar con otros equipos.
Por cierto que hay bastante talento disponible en la posición de Figgins, la tercera base.
Los equipos que necesitan de un antesalista capacitado pueden tocarle a las puertas a Figgins, el dominicano Adrián Beltré (Marineros), el quisqueyano Pedro Féliz (Filis), el poderoso veterano Troy Glaus (Cardenales), el venezolano Melvin Mora (Orioles) y el versátil Mark DeRosa (Cardenales), quien puede desempeñarse con éxito en varios ángulos del diamante.
La lista de receptores es encabezada por el boricua Bengie Molina (Gigantes) y cuenta con otros integrantes firmes como el venezolano Yorvit Torrealba (Rockies) y Rod Barajas (Azulejos) , además del veteranísimo boricua Iván Rodríguez (Rangers). No hay que olvidar al dominicano Miguel Olivo, cuyos 23 cuadrangulares lo convertirán en pieza codiciada.
¿Necesita un paracorto de calidad? Pues allí están el colombiano Orlando Cabrera (Mellizos), el dominicano Miguel Tejada (Astros) y el venezolano Marco Scutaro (Azulejos).
Para que se tenga una buena idea de lo bien que pudieran cotizarse los campo cortos en el actual mercado valga subrayar que Jack Wilson acaba de firmar por dos temporadas y $12 millones con los Marineros. Y Wilson no está en la misma categoría de los tres torpederos arriba nombrados.
El venezolano Alex González, un virtuoso de la defensa, también estará disponible al no ejercer los Medias Rojas su respectiva opción aunque se comenta que Boston tratará de asegurarlo bajo un nuevo contrato.
¿Y qué tal un segunda base que sea usado con eficiencia en el primer tercio de la alineación? Pues inscriba en ese grupo a Orlando Hudson y el dominicano Ronnie Belliard (Dodgers) o Plácido Polanco, tremendo pelotero de la tierra del merengue (Tigres).
¿Un jardinero por si acaso su equipo no puede firmar a Bay o Holliday? Pues abra la canasta de par en par para Marlon Byrd (Rangers), Johnny Damon (Yankees), Mike Cameron (Cerveceros) o Garret Anderson (Bravos).
¿Primera base? Nick Johnson (Marlins) y Adam LaRoche (Bravos) acaparan la atención en su posición entre los alrededor de 200 peloteros que estarán buscando contratos como agentes libres.
Si necesita un bateador designado de primera línea no tiene que ir muy lejos. En la Gran Manzana está Hideki Matsui, Jugador Más Valioso de la Serie Mundial ganada por los Yankees, y en Anaheim puede encontrar al dominicano Vladimir Guerrero, uno de los artilleros más sólidos de las dos décadas recientes que vestirá otro uniforme si es que los Angels no aseguran sus servicios.
En resumidas cuentas, puede estar usted convencido de que se va a repartir plata a montones entre los agentes libres disponibles desde el 20 de noviembre, cuando los peloteros podrán a comenzar a firmar con equipos que no sean sus más recientes.
La historia de la Danza de los Millones así lo ha determinado. Eso no va a cambiar de la noche a la mañana.
Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.


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