El Mundo Es Un Diamante: Arman Un Trabuco Con Sueños De Grandeza en Seattle
La razón tiene nombre y apellido o mejor escrito, nombres y apellidos.
Ya contaban con uno de los mejores peloteros japoneses de todos los tiempos, uno de los súper jonroneros de la historia y un joven que ya es uno de los mejores lanzadores del Béisbol de Lujo.
Y estaban bien felices en la Ciudad Esmeralda de poder disfrutar a Ichiro Suzuki, Ken Griffey Jr y el venezolano Félix Hernández, tres beisbolistas que valen su peso en oro.
Pero los Marineros de Seattle no estaban contentos con ser segundo, tercero y hasta cuarto en la División Oeste de la Liga Americana y por eso se están armando hasta los dientes para llegar en el 2010 donde nunca han jugado: la Serie Mundial.
Sí. Estos mismos Marineros que sin hacer mucho ruido tuvieron el mejor promedio de carreras limpias permitidas (3..87) de la Liga Americana.
Sí. La novena que disfrutó en el 2009 del progreso más grande en las Ligas Mayores de un año para otro al subir de un deplorable 61-101, peor marca del Joven Circuito en el 2008, a un sólido 85-77.
Sí. El conjunto que bajo las órdenes de un nuevo dirigente, Don Wakamatsu, logró la mayor cantidad de victorias (31) frente a sus rivales divisionales que ningún otro equipo del Oeste de la Liga Americana, incluyendo los propios monarcas Angelinos de Los Angeles de Anaheim.
Bajo un nuevo gerente general, Jack Zduriencik, quien apenas tiene una temporada completa desde que se encargó de su exigente posición, los Marineros están empeñados en sacarle el máximo provecho a sus recursos para convertirse en el hueso duro de roer del occidente estadounidense.
Mientras los Yankees de Nueva York se ponían mucho más fuertes al adquirir al jardinero Curtis Granderson, los Medias Rojas de Boston robustecían considerablemente su rotación al firmar a John Lackey y los Filis de Filadelfia le echaban mano a uno de los mejores lanzadores de la última década en Roy Halladay, los Marineros también se ganaban encabezados a granel en la prensa nacional.
La razón tiene nombre y apellido o mejor escrito, nombres y apellidos.
Poco a poco, Zduriencik va encuadrando el rompecabezas de un equipo que dará mucho que hacer en la División beisbolera que tiene menos –apenas cuatro- elencos en la Gran Carpa..
Chone Figgins, conceptuado como uno de los cinco mejores peloteros disponibles en el mercado invernal actual –al lado de Halladay y los agentes libres Lackey, Jason Bay y Matt Holliday- fue firmado por un contrato por cuatro años y $36 millones para jugar la tercera base, la intermedia o dondequiera que desee ponerlo Wakamatsu.
Figgins, porcentaje de .298 y promedio de embasamiento de .395 en el 2009, era tercera base titular de los Angels, pero si los Marineros readquieren al antesalista dominicano Adrián Beltré u otro bateador de fuerza para la esquina caliente tranquilamente pueden mudar a Chone a la intermedia porque saben que el camarero venezolano José López también defiende bien la inicial.
Lo mejor de Figgins, empero, es el hecho de que forma ahora con Suzuki uno de los mejores 1-2 al tope de la alineación de las Grandes Ligas. Rara vez un lanzador contrario podrá sobrevivir al ataque de estos dos peloteros y si se embasan los dos a la vez desatarán el caos entre sus rivales.
De paso, Figgins -42 bases robadas en el 2009- alimenta la velocidad al tope del line-up. Junto a Suzuki, le da a Wakamatsu la posibilidad de maniobrar de lo lindo con el bate y en las almohadillas como si el suyo fuera un ataque caracterizado por el estilo de la Liga Nacional.
Si bien la ofensiva de los Marineros incrementó considerablemente su valía con la suma de Figgins hay que verle la cara a lo que mejoró con el zurdo Cliff Lee un pitcheo que ya era bastante bueno.
Lee, ganador del Premio Cy Young de la Liga Americana en el 2008, se convirtió en héroe de los Filis en la segunda mitad de la campaña del 2009, pero su verdadero valor vino a florecer en su primera postemporada en la que lanzó un partido extraordinario tras otro.
El zurdo ex Indio de Cleveland logró un registro de 4-0 con efectividad de 1.56 en los playoffs, incluyendo una apertura de lujo en el abrebocas de la Serie Mundial al maniatar a los poderosos Yankees en seis hits y cero carreras limpias a lo largo de nueve episodios en tremendo juego completo en la nueva Catedral del Béisbol.
Si bien es cierto que Lee le significaba bastante a los Filis imagínese usted la clase de combinación que va a redondear en Seattle al lado de Hernández, quien viene de disfrutar de una temporada tan brillante (19-5, 2.49, 217 ponches) que apenas el hechizo de Zack Greinke evitó que pudiera convertirse en el segundo venezolano –el otro es el bicampeón Johan Santana- ganador del Cy Young.
De hecho, tal vez el 1-2 de Hernández-Lee pueda ser conceptuado desde ya como la mejor combinación de abridores derecho-zurdo de las Grandes Ligas con todo respeto al dueto Yankee de CC Sabathia y A.J. Burnett o el binomio de Josh Beckett y Jon Lester al frente de la rotación de los Medias Rojas.
Una tercera adquisición que puede impactar mucho la ofensiva de los Marineros es la de Milton Bradley, un ambidextro que suele llegar entre bombos y platillos a donde quiera que vaya, pero usualmente sale con las tablas en la cabeza.
Bradley nunca ha podido escapar de las controversias prácticamente desde su etapa como integrante del equipo de High School de Long Beach Poly –a ese nivel en California fue compañero de escuadrón de Chase Utley, estelar segunda base de los Filis-, pero los equipos siguen insistiendo en adquirirlo porque saben que cuando se empeñe en jugar sin meterse en dificultades va a sumar una de esas temporadas que dejen boquiabiertos a tirios y troyanos.
Parte de lo que puede hacer Bradley lo exhibió en aquella Serie de Campeonato del 2006 frente a los Tigres de Detroit, cuando como integrante de los Atléticos de Oakland bateó .500 (de 18-9), incluyendo un partido en el que disparó jonrones desde ambos lados del plato.
Quizás lo que le hace falta a Bradley lo tiene precisamente Seattle en la persona de Griffey, cuya presencia y consejos como una especie de hermano mayor pudieran encaminar al nuevo Marinero por el camino del estrellato.
Por supuesto, aunque Bradley disfrute de una temporada de lujo, Seattle no tendrá suficiente con esos tres valores arriba nombrados para escaparse con la corona divisional, pero por los vientos que soplan el arquitecto Zduriencik no se va a quedar con los brazos cruzados.
Es un secreto a voces que los Marineros todavía buscan más leña para su fuego, como otro artillero de largo metraje, un receptor de primera línea y un tercer abridor de altos quilates para su rotación.
También saben de sobra en Seattle que armarse a billetazo limpio no es siempre la solución ideal para ganar porque se gastaron villas y castillos en el equipo del 2008 solamente para ver como el buque se venía a pique cuando estrellas del calibre de Richie Sexson se hundían en el mar de la falta de productividad.
No obstante, el desempeño de su alto mando en el actual mercado beisbolero es una prueba contundente de que los Marineros van en serio con miras al 2010.
¿Quién sabe? A lo mejor son capaces de edificar el equipo sorpresa de la venidera temporada en el Béisbol de Lujo para darle una enorme satisfacción a la Ciudad Esmeralda.
Hasta pronto, Feliz Navidad y, por favor, nunca pierdan la esperanza.


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