El Mundo Es Un Diamante: Bravos y Medias Rojas Acudirán Al Baile de Octubre Como Comodines
La base es el excelente cuerpo de pitcheo que tienen Atlanta y Boston tanto en la rotación como el bullpen,
No tiene absolutamente nada de malo llegar de segundo en las Grandes Ligas de hoy en día.
Porque para los equipos que ocupen el segundo puesto con mejor marca en cada una de las Ligas Mayores hay una exquisita recompensa.
Muchos tradicionalistas criticaron la incorporación del comodín o wild card en el Béisbol de Lujo a partir de 1994. Después de todo, ocurre desde entonces lo que nunca había pasado en la historia de la pelota: que un segundo lugar juegue en la postemporada.
Pero lo cierto del caso es que el wild card le ha inyectado emoción a la recta final de cada temporada, al punto de que ahora muchas batallas por ir a los playoffs se definen en la última semana.
Y lo más importante es que el comodín ha ido tan lejos que ocho de los equipos que han avanzado bajo este sistema han participado en la Serie Mundial.
De hecho, cuatro veces el Clásico de Octubre ha sido ganado por un “segundón” en la temporada regular respectiva. Los Marlins de la Florida lo han hecho dos veces (1997 y 2003), y los Angelinos de Anaheim (2002) y los Medias Rojas de Boston (2004) también han saboreado la máxima gloria luego de clasificar como wild card.
Inclusive, en una ocasión (2002) se midieron dos wild card en la finalísima beisbolera. En esa ocasión, los Gigantes de San Francisco representaron a la Liga Nacional, pero sucumbieron a manos de los Angels.
Claro está. Ninguna franquicia se propone como meta avanzar como wild card. El objetivo de cada equipo contendor es ganar su División, pero el comodín es la recompensa adicional que se le presenta al que juega muy bien a la pelota, quedándose corto –aunque con un excelente récord- de la anhelada cima.
En este sentido, los Bravos de Atlanta y los Medias Rojas de Boston, en la Nacional y Americana, respectivamente, tienen equipos bien ensamblados para optar a coronas divisionales, pero los Filis de Filadelfia y los Yankees de Nueva York, en ese orden, tienen la sartén por el mango en la lucha por la primera ubicación de los grupos en los que aparecen dichas franquicias.
La base es el excelente cuerpo de pitcheo que tienen Atlanta y Boston tanto en la rotación como el bullpen, vital para que cada uno de estos equipos gane 90 partidos o más en el 2010.
Atlanta tratará de despedir a su legendario dirigente Bobby Cox con una rotación tan fuerte que se dio el lujo de canjear a los Yankees al boricua Javier Vázquez, uno de los mejores ponchadores y sumadores de episodios de trabajo en la década inicial de los 2000.
Derek Lowe, el curazoleño Jair Jurrjens, Tim Hudson, Tommy Hanson y el japonés Kenshin Kawakami tienen el potencial para ganar simultáneamente de 13 a 15 juegos cada uno.
Quizás Cox pudo decidirse por Jurrjens (14-10, 2.60 en el 2009 y 27-20 en las dos temporadas más recientes), pero el curazoleño sufrió molestias físicas en la aurora de la Liga de la Toronja. Lowe (15-10 en el 2009 y ganador de 21 juegos en el 2002 con Boston) recibirá la responsabilidad de tirar los bultos postales en la jornada inaugural.
Asimismo, la combinación de la Doble “H” de Hudson y Hanson combina experiencia y juventud en la rotación de la novena del estado de Georgia.
Hudson, quien hilvanó una fabulosa marca de 20-6 en el 2000, su primera temporada como integrante fijo de la rotación de los Atléticos de Oakland, volvió exitosamente del quirófano a fines del 2009.
Hanson dejó de ser una promesa para convertirse en una absoluta realidad en el 2009 con marca de 11-4 en 21 aperturas. Su efectividad de 2.89 lo hubiera clasificado entre los 10 grandes del Viejo Circuito, pero le faltaron las entradas necesarias para ser elegible a ese honor.
Kawakami (7-12) hubiera tenido mejor marca de recibir apoyo. Su efectividad (3.86) y promedio de bateo en contra (.260) destacaron más que los números del propio Lowe (4.67 y .301 en ese orden).
La principal responsabilidad en el bullpen recaerá en dos figuras del juego salvado y dos caballitos de batalla.
El zurdo Billy Wagner, cuyos 385 juegos salvados lo colocan de sexto en la historia de las Grandes Ligas, será el cerrador oficial de Cox y el hombre que le preparará el camino será el japonés Takashi Saito, capaz de rescatar 39 partidos en 43 oportunidades para los Dodgers de Los Angeles en el 2007.
Peter Moylan y el ex Pirata de Pittsburgh Jesse Chávez, quienes trabajaron en 87 y 73 partidos, respectivamente, en el 2009, complementan el grupo principal de relevistas de los Bravos.
Por otra parte, el cuerpo de titulares luce como uno de los sólidos de la Liga Nacional, encabezado por el tercera base Chipper Jones –promedio de por vida de .307, con 2,406 hits, entre estos 426 jonrones), Brian McCann (uno de los receptores más productivos de la pelota con promedio de 91 impulsadas en las tres temporadas recientes) y el antesalista convertido en inicialista Troy Glaus (Más Valioso de la Serie Mundial del 2002 con los Angelinos).
Jason Heyward, el mejor prospecto del outfield que han tenido los Bravos desde que Andruw Jones irrumpió en el Béisbol de Lujo con dos jonrones en sus primeros dos turnos de la Serie Mundial de 1996 frente a los Yankees, será el rostro fresco de una ofensiva que igualó el cuarto puesto de la Liga Nacional en bateo colectivo en el 2009 (.263) con los Cardenales de San Luis y los Cerveceros de Milwaukee.
Los Cardenales y los Cerveceros serán precisamente dos de los principales oponentes de Atlanta en la lucha por el wild card si es que acaso no pueden superar a los Cachorros de Chicago en el Centro del Viejo Circuito, y los Gigantes y los Rockies de Colorado se constituirán también en candidatos fuertes a ese objetivo si no dan la talla ante los Dodgers de Los Angeles en el Oeste.
A todas estas, los Medias Rojas se van a enfrascar en una batalla entre fieras en el Este de la Liga Americana, donde los Yankees lucen como favoritos y los Rays de Tampa Bay como una novena que reúne los ingredientes necesarios para ensamblar un exquisito menú ganador.
La rotación confeccionada por Josh Beckett, Jon Lester, John Lackey, el japonés Daisuke Matsuzaka y Clay Buchholz, con el nudillero Tim Wakefield listo para cualquier eventualidad, será la principal arma de un plantel confeccionado tradicionalmente alrededor de su bateo.
Beckett (20-7 y 3.27 en el 2007), viene de temporada sólida (17-6) en la que virtualmente fue invencible en el Fenway Park (10-1). A la hora de competir en situaciones de presión hay muy pocos lanzadores del nivel del verdugo de los Yankees con el uniforme de los Marlins en la Serie Mundial del 2003.
Lester (31-14 en la combinación de las dos temporadas recientes) es un pitcher dominante cuyos 225 ponches fueron la tercera mejor cifra de la Liga Americana en el 2009. A sus 26 años le sonríe el futuro al hombre que en el 2008 fue el primer zurdo de Boston con un cotejo sin hits ni carreras desde Mel Parnell en 1956 y nada tendría de raro que ganase 20 juegos por primera vez en el 2010.
Lackey (102-71 en su carrera), una de las nuevas piezas de Boston, tiene calidad y garra competitiva ideales para ser abridor de cabecera de por lo menos el 75% de los otros equipos de las Ligas Mayores, pero el ex Angelino deberá conformarse con ser el #3 de la rotación de Terry Francona, algo que de por sí es un canto a la profundidad de dicho cuerpo de pitcheo.
Matsuzaka (18-3 en un fabuloso 2008) es tan extraordinariamente bueno como pitcher como lo es misterioso en su estado físico. No comenzará el 2010 en la rotación, pero si vuelve aunque sea al 85% de lo que fuera en el 2007 y 2008 (33-15) los Medias Rojas redondearán con este nipón uno de los mejores cuartetos de abridores en su historia.
Buchholz, autor de un partido sin hits ni carreras ante los Orioles de Baltimore en el 2007, completará un quinteto de lujo, y Wakefield, quien a sus 43 años todavía le queda mucho en sus envenenados nudillos (38-28 en tres temporadas recientes), iniciará mientras dure la ausencia de Matsuzaka.
Si la rotación de Boston es sólida, el cuerpo de relevo de Francona es altamente competente.
A sus 29 años, John Papelbon es uno de los taponeros más respetados con 35 salvados o más en sus cuatro primeras campañas en ese exigente rol. Fue uno de los héroes de Boston al rescatar tres de las cuatro victorias en la Serie Mundial del 2007.
Acompaña a Papelbon un grupo bien capacitado y encabezado por los derechos dominicanos Ramón S. Ramírez y Manny Del Carmen, el también diestro Daniel Bard y el zurdo japonés Hideki Okajima, tan efectivo como raro porque pareciera quedarse viendo hacia la tercera base al ejecutar sus mortíferos envíos.
En cuanto a los titulares, Boston mejoró considerablemente su defensa aún cuando se le escapó el bate del jardinero izquierdo Jason Bay con un contrato fabuloso ofrecido por los Mets de Nueva York.
Con el paracorto venezolano Marco Scutaro y el tercera base dominicano Adrián Beltré se incrementarán los outs por el lado izquierdo del cuadro.
El boricua Mike Lowell garantizaba defensa hermética en la esquina caliente y siempre ha sido un bateador bien productivo, pero las lesiones lo convierten en candidato a ser canjeado, y Scutaro trae estabilidad a una posición en la que los Medias Rojas llegaron a usar siete titulares diferentes para abrir las respectivas temporadas de la pasada década.
Mike Cameron, veterano de mil batallas, defenderá el prado central con la seguridad que lo caracteriza, desplazando al izquierdo al rapidísimo Jacoby Ellsbury, cuyas 70 bases robadas encabezaron el Joven Circuito en el 2009.
En cuanto al poder, Boston no ha dejado de ser una maquinaria explosiva: seis de sus titulares (Cameron, Beltré, el receptor venezolano Víctor Martínez, el bateador designado dominicano David Ortiz, el primera base Kevin Youkilis y el jardinero derecho J.D. Drew) han bateado 25 ó más jonrones una o más veces en las Grandes Ligas.
Ortiz, quien promedia 118 carreras impulsadas desde que se unió a Boston en el 2003 y que fletó 99 en el 2009 pese a una arrancada infausta, y Martínez, quien va por su cuarta temporada con 100 ó más remolcadas en la que será su primera justa desde abril como titular patirrojo, son los bates que prometen mayor productividad en el line-up de Francona.
La alineación de Boston no tiene un out fácil por ninguna parte. El segunda base Justin Pedroia, Más Valioso de la Americana en el 2008, promedia .307 de por vida y es un fastidio para los lanzadores rivales en momentos de apremio y Scutaro se incorpora con un promedio de embasamiento de .379 con los Azulejos de Toronto en el 2009.
Los propios Rays en el Este, los Angelinos o los Marineros de Seattle en un Oeste en el que prevalecerán como campeones los Rangers de Texas, y los Medias Blancas de Chicago y los Tigres de Detroit en un Centro que luce a merced de los Mellizos de Minnesota, serán los principales opositores a Boston.
En resumidas cuentas, Atlanta y Boston van a ir a los playoffs como comodines, para acompañar a los campeones divisionales Filadelfia, Chicago y Los Angeles, y Nueva York, Minnesota y Texas en las Ligas Nacional y Americana, respectivamente.
Por supuesto, será mucho más difícil demostrar en el terreno lo que en este momento luce lógico sobre el papel.
Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.


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Comentarios escritos por nuestros lectores
filis dice:
quiero k ustede muestren lo mejor d ustede para k puedan ganar y quiero ser parte d ustedes