El Mundo Es Un Diamante: Carmona Listo Para Reverdecer Laureles Con La Tribu
“Tenemos tres jóvenes –Justin Masterson, David Huff, Mitch Talbot- al final de la rotación y necesitamos que Fausto y Jake Westbrook lancen a la altura y nos mantengan en competencia”, analiza Acta.
Con todo lo brillantes que fueron C.C. Sabathia y Cliff Lee en Cleveland, no hace mucho se pensaba que un joven latinoamericano podía ser mejor que esos ganadores del Cy Young.
Después de todo, el dominicano Fausto Carmona ganó 19 juegos en apenas su primera temporada completa en la rotación de los Indios, a los 23 años de edad.
Eso ocurrió en el 2007, cuando Sabathia también obtuvo 19 triunfos. Lee, ganador de 18 juegos en el 2005, ni siquiera figuró en el roster del equipo para los playoffs en aquella oportunidad.
Ningún lanzador de los Indios había alcanzado tantas victorias en una temporada desde que Bert Blyleven, monstruo de la curva y de los ponches, sumó un total similar en 1984.
Cleveland encontró en Carmona a su niño precoz de la lomita más grande entre sus lanzadores abridores derechos desde la era del legendario Bob Feller.
De hecho, la tribu no tuvo un serpentinero tan joven capaz de superar las 200 entradas de trabajo desde que lo hiciera Dennis Eckersley cuando se vislumbraba como un súper abridor en 1977.
Junto a Sabathia conformó el primer dueto de un mismo equipo de Grandes Ligas capaz de obtener 19 victorias de parte de cada uno de sus integrantes desde el 2002.
Su envío en sinker le partía el alma a todo bateador que aspiraba levantarle la bola. La recta le llegaba al plato a 97 millas por hora. Por si fuera poco, mareaba a los artilleros con una buena slider y un convincente cambio de velocidad.
Ese éxito de Carmona en el 2007 no fue exclusivo de la temporada regular. En la Serie Divisional respectiva lanzó una perla frente a los Yankees de Nueva York, a los que puso a comer en su mano derecha con nueve episodios de altos quilates, en los que espació tres hits y toleró una sola carrera.
Tanta confianza tuvieron los Indios en sus habilidades que en el 2008 le dieron una extensión contractual hasta fines del 2011 con opciones que le unirán al plantel hasta el 2014. Se calculaba que ese pacto le depararía un potencial total de $48 millones.
Sí. Aquel jovencito que dividió la temporada del 2006 entre la rotación y el bullpen había calado hondo en dicha organización beisbolera de Ohio como abridor. ¡Y de qué forma!
Mucha agua ha pasado debajo de los puentes desde entonces y Carmona no ha vuelto a saborear una campaña tan exquisita desde aquel maravilloso desempeño de 19-8 y 3.06 de efectividad.
Las temporadas del 2008 y 2009 las dividió entre las ligas menores y la Gran Carpa, mientras el resto del equipo cambiaba su rostro casi totalmente, de ser un perenne competidor a un club en metamorfosis.
En el 2008 tuvo 8-7 con 5.44 de efectividad en 22 aperturas en las Ligas Mayores, luego de comenzar a lo grande. Una lesión en la cadera izquierda sufrida el 24 de mayo de ese año fue un punto negativo del que nunca pudo recuperarse por completo.
En el 2009 su marca con los Indios fue 5-12 con 6.32 de promedio de carreras limpias permitidas en 24 aperturas. También abrió otros ocho encuentros a tres diferentes niveles de las ligas menores.
Pero si el primer mes del 2010 es un indicativo real de lo que le espera a este derecho nacido en Santo Domingo, usted puede vaticinar con seguridad un retorno a lo grande para Carmona.
“Nosotros tenemos muchas esperanzas cifradas en Fausto”, afirma el nuevo dirigente de los Indios, el también dominicano Manny Acta. “No esperamos que sea el Fausto del 2007, pero sí que sea mejor pitcher que el año pasado y el año antepasado, y va en camino a eso.
“Tenemos tres jóvenes –Justin Masterson, David Huff, Mitch Talbot- al final de la rotación y necesitamos que Fausto y Jake Westbrook lancen a la altura y nos mantengan en competencia”, analiza Acta.
El progreso de Carmona se ha palpado desde la aurora de la actual temporada.
Fue sacudido por ocho hits y seis carreras el 30 de abril, cuando inició frente a los candentes Mellizos de Minnesota, pero ganó tres de sus cuatro decisiones previas para mejorar su efectividad a 2.96 en ese lapso, incluyendo un cotejo ante los Rangers de Texas -una maquinaria de fabricar carreras-, en un encuentro que mereció haber ganado al tolerar apenas dos anotaciones en ocho episodios sólidos.
Y todo eso es música dulce para los oídos de la fanaticada de una franquicia en plena etapa de reconstrucción. Pese a que Cleveland tiene algunos peloteros establecidos como Grady Sizemore en el jardín central, el sudcoreano Shin-Soo Choo en el prado derecho, el dominicano Jhonny Peralta en la tercera base y el venezolano Asdrúbal Cabrera en el shortstop, muchos de sus integrantes clave son beisbolistas en proceso de crecimiento.
La recuperación de Carmona comenzó con un detalle técnico simple: ahora ya no se apoya en el lado derecho de la goma de lanzar, sino en el izquierdo.
Ese cambio lo puso a funcionar el derecho de la tierra del merengue cuando lanzó en el pasado campeonato invernal de su patria con las Aguilas Cibaeñas. El objetivo era tratar de ubicarse mejor para tener la oportunidad de tirar mejor la pelota sobre el plato.
“Tenía fallas en la mecánica, estaba bien estropeada”, admite Carmona, al revelar el por qué el pitcher del 2008 y el 2009 no pudo ser ni la sombra de aquel hombre que brilló en el 2007.
Un elemento clave en el progreso de Carmona fue el consejo de un paisano suyo que a su debido tiempo escribió páginas brillantes en el Béisbol de Lujo.
“José Lima –ganador de 21 encuentros en 1999 con los Astros de Houston- me lo aconsejó [el citado cambio en su forma de pararse en la lomita] en la República Dominicana”, agradece Carmona. “Me dijo ‘pruébalo a ver si funciona’. Así lo hice y el resultado fue bueno”.
De esta manera, Carmona se convierte en un candidato ideal para estructurar un 1-2 ideal al tope de la rotación junto al veterano Westbrook, quien vuelve de un año en el que apenas pudo realizar tres aperturas de rehabilitación tras ser operado del codo derecho en el verano previo.
“Lo mío es lanzar inning tras inning, juego tras juego, tratar de mantener las cosas simples, de no pensar mucho”, es la filosofía del “nuevo” Carmona.
Los resultados se ven a leguas. Como muestra, un botón.
A fines del 2009, fue víctima de los Atléticos de Oakland en una de sus aperturas finales, en las que permitió siete carreras limpias en 5.2 episodios. A comienzos del 2010, ante una versión mejorada del mismo equipo y en el mismo escenario, maniató a sus oponentes en una sola rayita en 7.1 innings en ruta a la única victoria de su novena en la serie respectiva.
“Todo lo ha hecho por sí mismo”, le dijo a la prensa en Cleveland el instructor de pitcheo de la novena, Tim Belcher, ganador de 146 juegos en las Grandes Ligas. “Merece todo el crédito”.
Nadie puede vaticinar que Carmona pueda volver a hilvanar una temporada tan esplendorosa como la del 2007, especialmente por el hecho de que en aquel entonces la tribu poseía una maquinaria mucho mejor ensamblada que hasta tenía esperanzas de ir a la Serie Mundial por primera vez desde 1997.
Una cosa es cierta, empero. Su compostura en la lomita es ahora la de un pitcher competidor y ganador, como aquel que ponía a dormir las ilusiones de sus oponentes en el 2007.
Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.


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