El Mundo es un Diamante: Gallardo de la lomita
Bravo, valiente, listo. Esas son tres acepciones de la palabra gallardo en el diccionario. Y cada una de ellas puede aplicarse para definir al mexicano Yovani Gallardo como lanzador en el Béisbol de Lujo.
Poseedor de una recta relampagueante, que sabe combinar muy bien con sus envíos en curva, slider y cambio de velocidad, no hay duda de que Yovani es inteligente, listo, astuto, en la lomita.
Capaz de volver a lanzar en el mismo juego en el que había sufrido un desgarre de ligamentos en su rodilla derecha, este derecho azteca es un pelotero competidor, bravo, valiente.
Gallardo, de apenas 23 años de edad, es la gran esperanza de los Cerveceros de Milwaukee en una temporada en la que tratan de volver a los playoffs sin contar con sus dos principales abridores, el zurdo CC Sabathia, ahora con los Yankees de Nueva York, y el veloz Ben Sheets, quien también se lanzó a la libre agencia, pero cuyas lesiones impidieron que obtuviera un suculento contrato.
Y de acuerdo a la manera como ha lanzado desde la Liga del Cactus, no hay duda de que podrán contar a lo grande con este derecho de Michoacán, México.
El debut de Gallardo en la justa beisbolera del 2009 no sorprendió a nadie, porque ya había dado pruebas de su calidad en partes de las campañas más recientes, y de paso destacó en la pretemporada al punto de que dejó sin hit a los Diamondbacks de Arizona por cinco entradas el pasado 18 de marzo.
Nadie le va a pedir que decida siempre sus juegos con jonrones ante futuros integrantes del Salón de la Fama, como lo hizo ante el estelar Randy Johnson al medirse a los Gigantes en San Francisco en su primer inicio del 2009, pero ciertamente sí es conceptuado como un futuro pitcher de cabecera.
“Es un honor [ser considerado como uno de los principales abridores de su equipo]“, asegura Gallardo, quien en su primer cotejo del 2009 espació seis hits y permitió dos carreras en 6.2 tramos, en los que ponchó a seis para derrotar por 4-2 a los Gigantes frente a 40,764 espectadores. “El sueño de todo pitcher es ser el número uno en cierto punto de su carrera”.
Milwaukee conceptúa a Gallardo como un posible número uno de su rotación prácticamente desde que Yovani evolucionaba a lo grande en las Ligas Menores, donde una vez estuvo a dos outs de tirar un partido sin hits ni carreras. En una ocasión, el michoacano ponchó a 188 hombres en 155 episodios para encabezar a todos los serpentineros por debajo del nivel de la Gran Carpa.
Pero las lesiones lo han golpeado con la misma fuerza con la que pegaba René Arredondo, otro nativo de Michoacán conceptuado como un tremendo noqueador que fue dos veces monarca mundial del boxeo profesional en el peso welter junior.
El derecho que estudió en los Estados Unidos y fue seleccionado por Milwaukee en la segunda ronda del draft de talento amateur en el 2004, conquistó 17 victorias en el 2007 entre sus actuaciones en la Triple “A” (8-3) y la Carpa Grande (9-5), pero se vio limitado a solamente siete encuentros en el 2008, tres en la antesala a las Ligas Mayores y cuatro con los Cerveceros.
Comenzó la temporada pasada en la lista de los inhabilitados, recuperándose de una operación de meniscos de la rodilla izquierda practicada el 19 de febrero y por mala suerte se desgarró el ligamento anterior de la rodilla derecha el 1 de mayo en el Wrigley Field de Chicago, en jugada en la que acudió velozmente a la primera base para sacar al corredor Jeff Reed. Aunque siguió en la lomita, los exámenes revelaron que estaba tan mal que sería necesario operarlo de nuevo.
Dos intervenciones quirúrgicas en un año dejarían desmoralizado a cualquier atleta, pero Gallardo sabía que se recuperaría por completo. De hecho, lanzó frente a los Filis de Filadelfia en la postemporada, la primera a la que acudía la novena de la ciudad cervecera desde 1982.
“La segunda operación fue la mayor, pero no llegué al punto de preocuparme por mi carrera”, subrayó Gallardo. “Conté con el apoyo de toda la organización. Me ayudaron mucho. Ojalá sea la última [cirugía de su carrera como pitcher]“.
Su manager, Ken Macha, quien debuta como dirigente de Milwaukee en el 2009, también está muy feliz de contar con un saludable Gallardo, pero no quiere ponerle ningún tipo de presión. Por eso el ex piloto de los Atléticos de Oakland prefirió usar como pitcher de cabecera al veterano Jeff Suppan.
“Nuestra esperanza es que siga saludable”, comentó Macha. “Yovani se está desarrollando como lanzador. Estuvo un poco nervioso [en su primera apertura del 2009], pero supo escaparse de los atolladeros que se le presentaron temprano en el juego e hizo pocos envíos por cada episodio”.
“Tiene buen material”, elogió el manager de los Gigantes, Bruce Bochy. “Su recta es dura y sus envíos rompientes se le mueven mucho. Supo mantener su compostura en la lomita. Y ni hablar de su tremendo jonrón”.
Ese cuadrangular productor de tres carreras disparado ante Johnson fue el primero que permite “La Gran Unidad” (The Big Unit] a un colega en su estelar trayectoria.
“Fue emocionante debutar bien y también lo fue pegar ese jonrón decisivo frente a un lanzador de esa calidad”, expresó Gallardo en medio de una sonrisa. “Pero más importante fue ganar el juego”.
Es temprano para hacer comparaciones, pero la fuerza de Gallardo, quien ya lleva tres cuadrangulares en las Ligas Mayores, lo proyecta como un excelente bateador, como lo fuera su famoso paisano Fernando Valenzuela, toda una amenaza con el madero en sus días de gloria en la Liga Nacional.
Con su talento y su valentía, estará en condiciones de reafirmarse como uno de los mejores brazos jóvenes de las Ligas Mayores. Así lo asegura otro pelotero en franco ascenso hacia el estrellato, como lo es el tercera base venezolano Pablo Sandoval, quien promedió .345 al subir a los Gigantes en el 2008.
“Es un pitcher agresivo y tiene gran talento”, elogió Sandoval, quien al igual que Gallardo también vino al mundo en 1986. “Se ve que sale al terreno con ganas de triunfar”.
Ese instinto agresivo, esa pasión por el triunfo, eran también las características del zurdo Teodoro Higuera, aquel paisano de Gallardo nacido en Los Mochis, Sinaloa, que brilló como abridor con los Cerveceros y que llegó a ganar 94 partidos en el Béisbol de Lujo, 20 de estos en 1986.
Curiosamente, en ese mismo año del nacimiento de Gallardo y de la gran temporada de Higuera, el michoacano Arredondo le metió un tremendo nocáut en el Auditorio Olímpico de Los Angeles a Lonnie Smith para ganar por primera vez el cinturón welter junior del Consejo Mundial de Boxeo.
Obviamente, Gallardo tendrá días buenos y días malos, como el de su segunda apertura, cuando fue presa del descontrol en la caída de los Cerveceros por 7-6 en Milwaukee frente a los Rojos de Cincinnati.
“No pude hacer los envíos necesarios cuando era indispensable”, reconoció profesionalmente Gallardo a la prensa en Milwaukee. “Uno tiene que encontrar la manera de salir de situaciones difíciles”.
El porvenir dirá la palabra final en torno a este joven serpentinero que también jugaba al fútbol (soccer) cuando estudiaba en el Trimble Technical High School en Fort Worth, Texas.
Por ahora, después de sobrevivir sus pesadillas del 2008, la meta del serpentinero mexicano es obvia.
“Lo que deseo es mantenerme saludable todo el año”, puntualizó Gallardo.
Si logra ese objetivo de mantenerse activo, las victorias vendrán por sí solas, porque calidad le sobra a este joven astuto, inteligente, talentoso y sobre todas las cosas, valiente.
Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.


