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El Mundo Es Un Diamante: Los Angelinos Tienen Cómo Quitarse El Yugo De Los Medias Rojas



Los Medias Rojas de Boston han convertido sus últimas tres citas de playoff con los Angelinos de Los Angeles en Anaheim en una película de terror para la novena de Mike Scioscia.

No hay duda de que el equipo wild card de la Liga Americana será de nuevo un enemigo temible, especialmente por su excelente combinación de Jon Lester y Josh Beckett al tope de la rotación, y un cuerpo de relevo que tiene mucho mejor balance que el elenco de apagafuegos californiano.

Pero estos Angelinos del 2009 acuden a la Serie Divisional con demasiados elementos positivos como para pronosticar que seguirá el yugo de los Medias Rojas, que tienen 9-1 sobre el escuadrón de Scioscia en la suma de sus confrontaciones del 2004, 2007 y 2008.

La combinación de bateo de contacto y poder que infunde respeto del primero al noveno en el orden, y la versatilidad de un ataque agresivo en las bases, son algunas de las armas de Scioscia para detener la hemorragia ante Boston.

La Serie Divisional que arrancará el jueves y por ende será la última que comience en el 2009, reunirá a los equipos que han ganado tres de las siete Series Mundiales más recientes: Angels en el 2002 y Medias Rojas en el 2004 y 2007.

Y bien pudiera constituirse en la más pareja de las cuatro que se disputarán en camino a las respectivas Series de Campeonato.

“Los Angelinos tienen de todo un poco, poder, capacidad para robar bases, habilidad para tocar, fórmulas para manufacturar carreras”, describió Bob Geren, manager de los Atléticos, que ha visto bien de cerca a la novena de Anaheim en sus tres años en el timón de Oakland. “Dependerán de lo que pueda hacer su pitcheo, de cómo salen sus cañones [brazos] a la competencia”.

Uno de los factores que cambiará radicalmente de una temporada a otra es la más efectiva presencia en el shortstop del dominicano Erick Aybar, que disfrutó de su mejor campaña tanto a la defensiva, al guiar a un elenco que apenas incurrió en 83 errores, como a la ofensiva.

Aybar, conceptuado como un paracorto espectacular en sus primeras contiendas en las Ligas Mayores, es ahora un torpedero mucho más seguro en las jugadas de rutina, y cerró la campaña como el noveno mejor bateador de la Liga Americana (.312], con 58 carreras impulsadas, nada malo para un artillero que suele consumir turno en las casillas finales de la alineación de Scioscia.

“He mejorado en muchas cosas, trabajando mejor en el conteo, tocando mejor la bola”, comentó el paracorto de la tierra del merengue, un pilar de la novena de las Grandes Ligas que con mayor efectividad mueve a su corredor de primera a la tercera con un sencillo a los jardines ya que lo hizo en 118 ocasiones en el 2009.

El ambidextro quisqueyano le tiene un enorme respeto a Boston, pero considera que su equipo puede llegar lejos en la postemporada.

“Boston tiene muy buen equipo, juega fuerte y duro, y viene todos los días al play [terreno] con mucha fe en ganar”, analizó Aybar. “Necesitamos jugar como lo hemos venido haciendo siempre y con salud. Estamos bien en todo. El bateo luce bien y tenemos buena defensa. Y con [el abridor] Scott Kazmir –adquirido de los Rays de Tampa Bay el 28 de agosto- ha mejorado mucho nuestro pitcheo”.

Otro detalle especial es la presencia del venezolano Bob Abreu, quien este año se convirtió en apenas el quinto pelotero de la historia con siete temporadas con 30 o más robadas y 100 o más impulsadas.

Con su paciencia en el plato, Abreu ha convertido en creyentes en su habilidad para conectar los buenos lanzamientos a jóvenes y veteranos en la alineación de los Angels, que observan con detenimiento cada turno del jardinero venezolano y lo rodean para pedirle consejos en el club house.

“Bob era un hombre que le hacía falta a nuestra alineación”, aseguró el guardabosque venezolano Juan Rivera, quien tuvo su mejor temporada [.287, 25 jonrones y 88 carreras impulsadas] al alinear casi a diario. “Se ha embasado mucho, bien sea por hits o bases por bolas. Yo he aprendido [con su ayuda] a esperar mejor mis pitcheos”.

Rivera advierte que el conjunto dirigido por Terry Francona siempre es un hueso duro de roer, pero le tiene enorme fe al plantel californiano.

“Tenemos ofensiva [11 bateadores con 50 o más carreras impulsadas y una alineación que el mes pasado presentó nueve bateadores sobre .300] pitcheo y defensa, pero en una serie corta cualquier cosa puede pasar”, expresó Rivera.

No se puede pasar por alto el aporte del primera base cubano Kendry Morales, quien aprovechó al máximo la oportunidad que le dio Scioscia para convertirse en uno de los peloteros más valiosos de la Liga Americana al batear 34 jonrones e impulsar 108 carreras y concluir entre los seis mejores del Joven Circuito en cada uno de esos renglones.

Por supuesto, nada de todo este progreso tendrá significado si no son capaces de ejecutar sobre el diamante.

“No fuimos muy productivos [en playoffs anteriores]”, confesó Scioscia. “Sabemos cuál es el reto que se nos presenta ahora. Se trata de llevar nuestra calidad al terreno, jugar de la forma como sabemos que podemos hacerlo.

“Tenemos mayor profundidad que en cualquier otro playoff en el que hayamos participado”, comparó Scioscia, cuyo equipo no contó en el 2008 con el entonces lesionado valioso jugador de cuadro venezolano Máicer Izturis, quien este año en solamente 387 turnos bateó .300 e impulsó 65 carreras. “Nuestra alineación es más completa, del primero al noveno”.

Scioscia, el único manager de la historia que ha llevado a su equipo a la postemporada en seis de sus primeras 10 campañas como dirigente, filosofó sobre las amarguras de pasadas citas con Boston.

“Tuvimos [en postemporadas pasadas] a varios peloteros que no estuvieron a la altura de su capacidad en la que sabíamos que podían rendir”, puntualizó Scioscia. “Quizás trataron de hacer demasiado, los bateadores de pegar jonrones de tres carreras con las bases limpias, o los lanzadores de hacer pitcheos a 95 millas por hora cuando suelen tirarlos a 92”.

El fantasma del pasado ciertamente no le molesta a Torii Hunter, ganador de ocho trofeos Guante de Oro consecutivos como defensor del prado central y conquistador de una temporada sólida a la ofensiva con .299, 22 jonrones y 90 impulsadas, pese a que apenas pudo consumir 451 turnos debido a lesiones.

“El año pasado es el año pasado”, proclamó Hunter. “La experiencia ganada [en series previas] será nuestra aliada”.

Todos tratarán de llegar a la Serie Mundial alrededor del dominicano Vladimir Guerrero, cuya racha de temporadas seguidas bateando sobre .300 se quedó en 12 por los percances físicos que lo redujeron a 100 encuentros, e inspirados por el recuerdo de Nick Adenhart, el joven pitcher abridor que falleció en un accidente automovilístico a comienzos de temporada.

La falta de profundidad en el bullpen –los Angels tienden a no dar pie con bola a la hora de encontrar hombres eficientes que le preparen el camino al cerrador Brian Fuentes, campeón en juegos salvados (48) de la Liga Americana- mejorará con la suma del estelar abridor dominicano Ervin Santana.

Ganar sus dos primeros juegos en Anaheim tiende a ser un factor enorme para los Angelinos porque Boston ha tenido una temporada discreta como visitante, pero prácticamente es invencible en sus predios del Fenway Park.

Jon Lester (15-8, 3.41) y John Lackey (11-8, 3.83) se medirán en el primer encuentro y Josh Beckett (17-6. 3.86) y Jered Weaver (16-8, 3.75) se enfrentarán en el segundo juego en el estadio de la “A” gigantesca. Kazmir (10-9, 4.89) y Clay Buchholz (7-4, 4.21) están señalados para el tercer cotejo y primero en Boston.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

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