El Mundo es un Diamante
Johnson aspira a 15 ó 20 triunfos … a los 45 de edad
Randy Johnson, ganador de cinco premios Cy Young y poseedor de una trayectoria de lujo en las Ligas Mayores que incluye 295 victorias y 4,789 ponches, tiene ya un lugar apartado en el Salón de la Fama del Béisbol que ocupará cinco años después de que se retire de los diamantes. De eso usted puede estar seguro a menos que se produzca algo fuera de lo común que no tenga nada que ver con su pitcheo.
Pero la palabra “retiro” ni siquiera le pasa por la mente a este gran zurdo que lanzará en el 2009 con los Gigantes de San Francisco a una edad en la que muchos atletas dedican la mayor parte de su tiempo a jugar con sus nietos en el patio de sus respectivos hogares.
De hecho, The Big Unit -algo así como La Gran Unidad si a usted le gusta traducir los apodos de manera literal- mantiene un concepto de competitividad tan alto y se siente de una manera tan saludable que nada de raro tendría que pudiera disfrutar de una campaña esplendorosa con los Gigantes, su sexto equipo en una fabulosa carrera que comenzó en 1988 con los Expos de Montreal.
“Quizás han decaído mis habilidades, pero no mi deseo”, aseguró Johnson. “No pienso en obtener [solamente] cinco victorias. No me contentaré con eso. Me propongo ganar de 15 a 20 juegos este año”.
Aquí es donde la gente comienza a resbalarse de sus asientos, a rascarse la cabeza y pensar en la palabra “duda” que siempre florece cuando las aspiraciones de un atleta chocan de frente con los obvios rigores del almanaque, pero el hombre que firmó un contrato por una temporada y $8 millones para lanzar con la novena dirigida por Bruce Bochy tiene varias razones para pensar que le queda por lo menos una campaña brillante antes de decirle adiós a la lomita.
“En las dos últimas temporadas me he sometido a sendas operaciones en la espalda y no me había sentido tan saludable como ahora para el momento de los Entrenamientos de Temporada en bastante tiempo”, explicó Johnson. “En la segunda mitad del 2008 [tuvo marca de 5-3 y efectividad sobresaliente de 2.41 en esa etapa] lancé tan bien como pudo haberlo hecho el mejor. Nunca me he conformado y no lo voy a hacer ahora. Si puedo abrir 30 ó más juegos, voy a contribuir a la causa de este equipo”.
Debido a su franco optimismo y la confianza que tiene en sí mismo, Johnson luce tan seguro como interlocutor que como lo ha sido como lanzador. Y esa energía es contagiosa si se toma en cuenta que esas palabras provienen de un atleta que cumplirá 46 años el venidero 10 de septiembre, cuando casi se sabrá si su novena mantiene vivo el sueño de ir a los playoffs por primera vez desde el 2003.
Esa disposición y personalidad ganadora la heredó de su padre, Bud Johnson, inspiración y principal factor de motivación del pitcher que nació en Walnut Creek, población californiana de alrededor de 65,000 mil habitantes situada a solamente 25 millas del sitio donde lanzará la mayor parte de sus juegos en el 2009 como integrante de una rotación que incluye a los zurdos Barry Zito y el puertorriqueño Jonathan Sánchez, y los derechos Tim Lincecum y Matt Cain.
“Mi mentalidad siempre ha sido de cero tonterías, de ‘apártate de mi camino, que aquí voy yo con todo”, porque él [su padre] era así”, enfatizó Johnson. “Si me hubiera conformado, habría quedado contento con ganar un Cy Young, pero siempre me he propuesto mejorar, año, tras año, tras año”.
Un lanzador intimidante cuya recta llega con mucha más anestesia al plato por su estatura de 6 pies y 10 pulgadas (2.10 metros), no hay duda de que Johnson ha sumado cifras escalofriantes.
¿Victorias? Ha ganado 20 juegos o más en tres ocasiones diferentes, incluyendo una fabulosa campaña en la que tuvo marca de 24-5 en el 2002 al servicio de los Diamondbacks de Arizona. Por si fuera poco, en otras siete ocasiones ha logrado 17 ó más victorias. Su 18-2 en 1995 con los Marineros de Seattle es conceptuada como una de las mejores temporadas de lanzador alguno en los últimos 50 años. Y sus 295 éxitos lo sitúan en el 25to puesto de todos los tiempos.
¿Ponches? Sin duda alguna, esa ha sido su carta de presentación. Si usted considera que ponchar 200 ó más por temporada es indicativo de que un pitcher ha disfrutado de un año dominante, recuerde que Johnson lo ha hecho 13 veces, incluyendo cinco justas consecutivas con 300 ó más de 1998 al 2002. El total de 4,789 con el que arrancará el 2008 solamente es superado en la historia por la cifra de 5,714 hilvanada por el derecho Nolan Ryan, electo al Templo de los Inmortales de Cooperstown en 1999 con casi el 99 por ciento de los votos en su primera oportunidad de elegibilidad.
¿Trofeos? Ningún zurdo ha ganado tantos premios de Cy Young como “The Big Unit” y sus cinco galardones apenas son superados por los siete del derecho Roger Clemens, pero si le preguntan cuál de tantos trofeos que tiene en las vitrinas de su hogar es el que más aprecia le dirá muy probablemente que sea el recibido como co-ganador -con Curt Schilling- del Jugador Más Valioso de la Serie Mundial logrado en el 2001 con los Diamondbacks frente a los Yankees de Nueva York, pues eso significa que se dio el placer de capturar el gran anhelo de tantos y tantos peloteros: un anillo de campeón absoluto.
¿Hazañas? Si acaso es poco lo que se ha mencionado en los renglones previos, basta con recordar que ha lanzado dos partidos sin hit ni carrera, incluyendo uno de los 15 juegos perfectos -el 18 de mayo del 2004 frente a los Bravos en Atlanta- que se han registrado en temporadas regulares en la historia del deporte de las bolas y los strikes.
En resumidas cuentas, Johnson lo ha logrado prácticamente todo y le quedará solamente despejar la pregunta de que si a los 45 de edad puede ser tan efectivo como en el 2005, cuando ganó 17 de 25 decisiones y se apuntó una efectividad de 3.79 en su primera de dos temporadas con los Yankees.
La lógica está de su lado si uno toma en cuenta que en el 2008 ganó 11 partidos aún cuando no contó con la ayuda de los Entrenamientos de Primavera para prepararse y que en la primera mitad de la temporada todavía daba tumbos en su fase de recuperación plena. Un año completo de salud le puede permitir alcanzar su objetivo de ganar 15 ó más, en cuyo caso comenzará a planear para el 2010 siempre y cuando su efectividad no rebase los 5.00, algo que le pasó en el 2006 con los Bombarderos del Bronx.
Los consejos de su ídolo, Warren Spahn, serán de enorme ayuda para Johnson, quien obtuvo tres campañas seguidas con 16 ó más victorias con más de 40 años de edad del 2004 al 2006. Spahn, con quien intercambió impresiones varias veces antes de que el fabuloso héroe de los Bravos falleciera en el 2003, tuvo una de sus mejores temporadas a los 42 años al sumar marca de 23-7, con 22 juegos completos y siete blanqueadas en 1963, y obtuvo su triunfo 363, mayor cantidad de zurdo alguno en la historia, precisamente a los 45 de vida.
Por encima de todo, no hay duda de que Johnson aportará intangibles enormes: experiencia y disposición para ayudar a sus compañeros de rotación, entre los que figuran otros dos ganadores del Cy Young: Zito en el 2002 con los Atléticos de Oakland y Lincecum en el 2008 con los Gigantes.
“Me siento muy afortunado de haber podido recibir consejos de lanzadores más experimentados que yo cuando los necesitaba y puedo hacer algo similar ahora”, explicó Johnson. “Les puedo hablar de cómo trabajar adentro, de cómo ir preparando en la cuenta de bolas y strikes a los bateadores, de cuando es indispensable buscar un ponche. Le diré a Lincecum como pudiera encarar las expectativas después de ganar un Cy Young. Hablaré con Sánchez, quien comienza a demostrar lo bueno que puede ser”.
¿El coach más alto de la historia? Tal vez algún día lo sea. No obstante, la fanaticada del béisbol espera que todavía falte mucho todavía para que uno de los mejores zurdos de la historia se decida por montar en su corcel y desaparecer en el horizonte a la caída del sol de una gran carrera.
Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.



