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Sandoval, la grandeza de ser un bateador de bolas malas



“No admito eso que se dice de mí. La bola buena es la que uno batea, y la mala es a la que no se le pega. Las bolas que van fuera de la zona de strike pero que se les pega bien, esas son bolas buenas para batear”.

Esa era la opinión de uno de los más grandes bateadores latinos de todos los tiempos, Roberto Clemente Walker, quien fue conocido en su época como un “matador” de bolas malas.

El joven venezolano Pablo Sandoval tiene algunas similitudes con el “Cometa de Carolina”.

Al igual que a Clemente, al tercera base de los Gigantes de San Francisco le cuesta detener su swing ante pitcheos fuera de la zona de strike, sin embargo, eso no le afecta negativamente ya que generalmente la parte gruesa de su madero conecta sólido la pelota y los batazos salen con la misma fuerza como si el pitcheo hubiera estado en buena zona.

“Es algo gracioso ver a Sandoval en la caja de bateo”, dijo su compañero de equipo Randy Winn. “Tú nunca sabes lo que es capaz de hacer Pablo con un bate en la mano. A veces es increíble ver como conecta con tanta fuerza un pitcheo en el piso”.

Y vaya que tiene razón Winn al momento de calificar como “increíble” aquello que hace Sandoval en el plato. Los serpentineros rivales no hayan una manera de lanzarle para dominarlo con facilidad, él siempre se ajusta y generalmente cada error cometido por sus contrarios los hace pagar caro.

En cuenta de dos strikes sin bolas su swing no se convierte en uno defensivo, como el de la mayoría de los peloteros. Si le lanzan curva bajita, coloca el peso en su pierna de atrás y cuando llega la bola le deja caer el bate solamente, su fuerza hace lo demás.

Rectas en cualquier ubicación son peligrosas, quizás el punto más vulnerable del venezolano es la bola afuera, pero ojo, debe ser bien afuera, donde su bate no llegue, porque si se queda cerca generalmente salen unos cohetes hacia la banda contraria.

Cabe destacar que este gran bateador no sólo se para a la derecha, sino que a la zurda lo hace con más fuerza y la misma precisión.

Recurrir a pitcheos altos generalmente es uno de los errores que cometen con más frecuencia los lanzadores rivales, quienes consideran que los 5 píes y 11 pulgadas de estatura que tiene Sandoval lo hacen una presa fácil para trabajarlo en la parte del plato.

No señor, las manos de este venezolano son tan veloces que ante un pitcheo arriba él generalmente se ajusta y conecta los batazos más largos.

Este joven de 22 años se apoya en un bate marca Lousville Slugger modelo C243, el mismo utilizado por los bateadores de mayor poder en las mayores y su fuerza le permite dominar este madero con la rapidez necesaria para pegarle a la bola por donde quiera que ésta venga.

“Mi fuerza es natural, mi rutina de pesas es normal, yo no hago trabajo extra de pesas porque considero que hacer swings me ayuda más”, dijo Sandoval.

Respaldo en números

En el béisbol, al igual que en muchos deportes, las estadísticas son muy importantes, por lo cual vamos a respaldar en números todo lo que hemos venido escribiendo del venezolano que está haciendo mucho ruido en el Área de la Bahía.

A mediados de junio, Sandoval era –de lejos- líder en promedio en los Gigantes con .335, suficiente para además estar entre los mejores seis bateadores de la Liga Nacional.

Por si fuera poco, lideraba a los Gigantes en sencillos (82), dobles (22) y slugging (.539), era segundo en jonrones (8) y encuentros jugados (66).

A la derecha bateaba .393 mientras que a la zurda conectaba para .315. En San Francisco su average era de .392 y en los juegos fuera de casa bateaba .275.

Con corredores en posición anotadora y dos outs el venezolano promediaba .333, generalmente en su primer turno era cuando es más peligroso, ya que su average era de .400, cuando lo ubicaban de cuarto en la alineación sus números eran de .424 con siete empujadas.

Pilar fundamental

Pablo Emilio Sandoval es un hombre que depende mucho de su familia. Para él es de suma importancia estar rodeado de las personas que más lo quieren, es por eso que la llegada de su esposa Yoletza, su hija Yoleadny y su mamá Amelia a principios de mayo fue algo que lo afectó positivamente en su juego.

Su primer mes de campaña fue bueno, terminó con average de .307 con un cuadrangular y seis impulsadas en 20 encuentros, pero para esa época aún estaba sólo en San Francisco. En mayo llegó su familia y junto con ella comenzaron a salir los batazos más largos y oportunos. Su average en el segundo mes de temporada fue de .309 con dos cuadrangulares y 14 remolcadas.

Ya para junio el bate de Sandoval se había calentado, las arepas de su mamá comenzaron a surgir efecto y el calor familiar le ayudó a sentirse más cómodo. Su promedio ese mes fue de .395 con cinco jonrones y 15 remolcadas.

“A Pablo le gusta mucho estar rodeado de nosotros”, dijo su madre Amelia. “Él siempre quiere llegar a la casa y que todos estemos aquí listos para recibirlo, con su comida venezolana que tanto le gusta y su hija esperándolo para jugar”.

Lo más importante en la vida de Pablo Sandoval es su bebé Yoleadny Carolina (2), una morenita preciosa que se encarga de hacer con su padre lo que ningún pitcher en las Grandes Ligas puede hacer, dominarlo a su antojo.

“Cuando Pablo ve a su hija todo cambia inmediatamente, él es un gran padre, sabe cuando poner mano dura y cuando dejar que la niña haga lo que quiere, él a pesar de su juventud es un hombre muy maduro que ha llevado a su familia a donde quiera que él vaya”, dijo su esposa Yoletza.

Su hermano y su pana

El joven pilar de San Francisco es el menor de tres hermanos. Su superior inmediato se llama Michael Sandoval y ambos crecieron juntos jugando en su casa con pelotas de plástico, tapas de botellas de cervezas (chapitas), pelotas de teipe, palos de escoba, bates de plástico o cualquier instrumento que funcionara como bate o pelota. El más común era el palo de escoba y las tapas de botellas de cervezas.

Michael no solamente es su hermano mayor, también es su amigo, su pana [amigo del alma] y uno de sus mejores entrenadores.

“Nosotros pasábamos horas y horas jugando juntos en la casa con las chapitas”, recuerda Pablo Sandoval. “Como él es mayor que yo generalmente me ganaba, sobretodo cuando yo estaba muy pequeño, pero poco a poco comencé a batear mejor cada vez, y cuando finalmente crecí lo suficiente para derrotarlo los juegos entre nosotros eran más emocionantes, ya no me ganaba siempre”.

Batear chapas con un palo de escoba es sin duda una de las acciones más difíciles que debe existir en juegos callejeros.

“Imagínate una slider a 90 millas por hora, bueno, batear un chapa es más difícil que eso, las rectas en chapitas nunca vienen sin movimiento, siempre rompen para cualquier lugar, de ahí es que los venezolanos aprendemos muchas veces a conectar pitcheos que cuando los vemos en un juego de béisbol se nos hace más cómodo”, explicó Sandoval tratando de hacer ver el trabajo que ejecuta a diario con el uniforme de los Gigantes.

Sin embargo, los que han jugado béisbol alguna vez deben saber que eso que explica Sandoval con palabras tan sencillas no tiene nada de fácil.

Simplemente él nació para jugar béisbol, lo hace con total dominio de la situación y además se da el gusto de batear bolas malas con comodidad.

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Comentarios
January 25, 2010
  |  
NINA


q bello es ese negro.!! lo amo.!! es lo maximo buen padre, hijo, esposo, jugador…. en fin. casi lloro leyendo ese articulo….
q sigan creciendo los exitos para ti Sandoval, Dios te bendiga.!!

January 30, 2010
  |  
jose gregorio barrios vasquez


hola como estas sandoval eres el mejor jugador del magallanes ssigue hasi

February 20, 2010
  |  
Los Leones Campeones!!!


EN HELICOPTERO EN HELICOPTERO EN HELICOPTERO JAJAJA!! PODRAS HACER MUCHO EN GRANDES LIGAS PERO T PONES PEQUEÑITO CON EL ETERNO CAMPEON!!!

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